ANF

Derecho a la información

 

Alberto Zuazo Nathes


El derecho a la información estuvo latente desde el comienzo de los tiempos, pero no se disponía del instrumento pertinente para acometer la tarea de manera orgánica y accesible. Todo se reducía a su transmisión de boca en boca, lo que se prestaba a la tergiversación o al chisme.

Quizás pueda sostenerse que hubo dos factores determinantes para el escalamiento de su calidad y difusión. La libertad y la creación de la imprenta. La primera, a veces considerada como un concepto abstracto de compleja definición y la segunda creada en el siglo XIV.

En concepto de los historiadores, la libertad adquirió arraigo, en su práctica, desde el siglo XVIII, al unirse a otras facultades o virtudes como la justicia y la igualdad. “Este cambio social –anotan- fue acompañado por el desarrollo de nuevas formas de organización de la sociedad… Un ser libre no se halla atado a la voluntad de otras formas coercitivas. La libertad garantiza el respeto a la voluntad individual e implica que cada uno debe hacerse responsable de sus actos”.

En cuanto a la creación de la imprenta, en Alemania, se ha dicho bastante, por lo que en la ocasión sólo queda por expresar que es el instrumento más idóneo para la difusión de las ideas, por tanto, de los derechos, entre ellos, de la información pública.

De este modo, se consagró históricamente como la mejor difusora de los conocimientos, las ideas y la información.Seguida, siglos después, por la radio y la televisión. A partir de estos recursos, al presente, el derecho a la información se ha tornado indispensable e inviolable. A la vez que se multiplican los medios de difusión, al punto de poder ser, actualmente, instantáneos para dar cuenta de los hechos y los sucesos.

Su fuerza es tan avasalladora, que el derecho a la información resulta ser tan vital como la vida misma de los seres humanos.

Sin embargo, no dejan de haber arrebatos de barbarie en gente que en el accidental ejercicio del poder creen que puede atentar contra el derecho a la información, sea limitándola o coartándola. Cuando en el fondo está cayendo en el desprestigio y el repudio general. Pues, no toman en cuenta que es a través de la información que los pueblos salen de la ignorancia y logran el conocimiento básico, en unos casos, y en otros los títulos académicos, si cada quien aspira a crecer, a cultivarse e inclusive a lograr bienestar y riqueza.

Empero, existe algo más trascendental. El ser humano, en su infinita capacidad de crecimiento, se constituye en creador de todo aquello que rodea a la vida humana. Y lo seguirá haciendo, sin límite alguno.

De esta forma, incide en la proliferación de los inventos y descubrimientos, aparte de que el pensamiento se enriquece cada vez más con la producción de nuevas ideas y teorías de toda índole.

Estos y otros conceptos y logros, que falta enumerar en estas pocas líneas,
provienen del Derecho a la Información, que es la célula madre del conocimiento y del progreso.

En este rol cumplen función estelar los medios de comunicación, al haberse constituido en los mayores difusores y guardianes del derecho a la información, sin cuyo concurso no habría la luz del saber, menos la posibilidad de generar cultura y abrir el cauce a las diversas manifestaciones del porvenir, en cuanto concierne al desarrollo y progreso de todas las manifestaciones del genio humano.

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