Polémica en Estambul, la revista que resiste a Erdogan

Odak es una revista marxista-leninista, con una edición mensual en papel, que irrita a sucesivos gobiernos turcos desde su fundación en 1989.

lavanguardia.com|Jordi Joan Baños|Estambul|21|08|17
La incredulidad ante la detención de un periodista turcosueco en el aeropuerto de El Prat se transforma en indignación a medida que Hamza Yalçin va sumando días en la cárcel de Can Brians por decisión de la Audiencia Nacional.

Para enfocar el caso, nada mejor que entrevistar a sus camaradas de Odak, una revista marxista-leninista que irrita a sucesivos gobiernos turcos desde su fundación en 1989 por el propio Yalçin. Dogan Baran, el jefe de redacción, tiene apenas treinta años y ningún miedo a que vengan a buscarle, porque “ya lo hicieron en el 2012”, cuando pasó “tres meses en prisión”.

Más sobrecogedor es el caso del propietario de la publicación, Erol Zavar, condenado a cadena perpetua en el 2001 –antes de que Erdogan subiera al poder– y que sigue entre rejas acusado de “intentar cambiar la Constitución por la fuerza”.

Yalçin molesta más como coordinador de un movimiento social que como periodista
El colaborador Çagri Gökçek, estudiante de bastón blanco, convoca a La Vanguardia ya de noche en “un local cultural” de Kadiköy. Esta es la antigua Calcedonia, donde se proclamó el dogma de la doble naturaleza de Cristo. Aunque hoy no queda casi ningún griego y el icono entre la juventud laica de Odak , sobre banderas amarillas, es el incorruptible Che. Este es el barrio más izquierdista de Estambul –contestatario y festivo– y se quiere también el más europeo, aunque en esta orilla empiece Asia. Lo domina la estación construida por los alemanes hace más de un siglo para viajar burguesamente de Estambul a Bagdad. Otros tiempos.

La arquitectura ferroviaria de Haydarpasha se antoja tan extemporánea –o intemporal– como el tocadiscos y los vinilos de Beethoven junto a los que espera Baran al final de una desangelada calle de tiendas de ortopedia. El movimiento tuvo un Kültür Café en Kadiköy que terminó cerrando “por motivos comerciales” tras varias redadas. Junto al café soluble sirven los principios de su movimiento algo descafeinados respecto a lo que se infiere de la versión electrónica de Odak, que cuenta con edición mensual en papel. Podría confundirse con un boletín de partido, pero lo que hay detrás es el Movimiento de Educación y Solidaridad, que definen como “organización marxista-leninista, no terrorista”.

La polémica ‘ODAK’
El dueño de la revista en la que publicaba cumple cadena perpetua desde el 2001
Por eso desgranan sus quejas hacia las autoridades españolas: “Ningún otro país europeo habría detenido a Hamza Yalçin. Le aplastaron la cabeza contra el suelo, mientras lo esposaban”. Baran y Gökçek están en contacto con la joven pareja de Yalçin, la también colaboradora turcosueca, Seda. “Cuenta que los funcionarios lo desmoralizan diciéndole que le van a caer 22 años”. Protestan por las “torturas” y luego admiten que “maltratos” es un término más ajustado. Sobre todo para alguien como Yalçin al que “le arrancaron las uñas y fue electrocutado en los años ochenta y noventa”.

Hamza Yalçin había sido expulsado del ejército por supuestos vínculos con el THKP-C Tercera Vía. “Pero jamás existió ninguna organización con dicho nombre, inventado por la policía”, asegura Dogan. “Aun así fue condenado a muerte, por lo que tuvo que escapar y huir a Suecia”.

El golpe de 1980 había disuelto los partidos y prohibido a los políticos, kafkianamente, “hablar del pasado, el presente y el futuro”. A la postre, tanto Yalçin como los dos interlocutores de La Vanguardia son alevíes, los chiíes turcos. Aun representando apenas un 20% de la población, están en todas las salsas contestatarias. “Porque siempre hemos sido oprimidos”, exclama Çagri. Yalçin procede de Sivas, localidad que ha padecido varias matanzas.

Entre sorbo y sorbo, reivindican al factótum de Odak, al que en 1990 se volvió a acusar de organizador de un nuevo THKP-C: Direnis Hareketi (Movimiento de Resistencia). “Esa es una organización ilegal, mientras que nuestra revista (odak-direnis.com) es del todo legal”.
En tanto que “principal pluma” y coordinador desde el exilio, Yalçin ha recibido “ayudas” de su movimiento, además de un sueldo como “profesor de Pedagogía en Suecia”. Pero “esencialmente es un periodista de izquierdas”.

Aun así, tres casos han sido reabiertos después del intento de golpe. Dos contra Yalçin y uno contra Odak, del que deberá responder el mes que viene Dogan. “Nos acusan de propaganda de organización terrorista, porque no les gusta que divulguemos masacres de kurdos”. Y siguen: “Para nosotros Fethullha Gülen y Erdogan son lo mismo, los dos vienen del anticomunismo, compar-ten ideología religiosa y lanzaron juntos las operaciones contra la revista entre el 2009 y el 2012. Se han peleado por la pasta”.

Todo indica que al AKP de Erdogan le preocupa menos lo que Yalçin pueda publicar en un boletín minoritario, que su papel como articulador de un movimiento que participó en las protestas del parque de Gezi en el 2013, con implantación en ciudades como Estambul, Ankara, Esmirna, Sivas, Izmit o Kayseri, sobre todo entre estudiantes. Un movimiento aun así, modesto, “de cientos más que de miles de personas”. Pero con sedes y actividades en Münster, Göteborg o París.

“Nos atacan por el tema kurdo y por ser críticos con el islam radical. Y porque propugnamos la unidad de la izquierda, a través del Movimiento Unido de Junio”, estrenado en el 2015. Estas fuerzas apuestan por el apoyo táctico a los izquierdistas kurdos del HDP, para que puedan superar la barrera del 10% de sufragios.

Sin embargo, Çagri admite que en barrios obreros como el suyo, Erdogan arrasa. “Porque durante décadas se adoctrinó que ser de izquierdas era ateo y sucio”.

Atrás queda una semana extraña, con la inauguración de una plaza Fidel Castro en un distrito de clase media de Ankara, no muy lejos de la embajada de España, donde el 15 de agosto un comité de Odak protestaba –como días antes en Kadiköy– contra el arresto. “Haremos otra acción en Esmirna”, concluyen, “y estamos considerando entregarle un ramo de flores negras al cónsul de España en Estambul, con el mensaje ‘Hamza Yalçin, libertad’”.

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