En Venezuela, 49 medios de comunicación fueron cerrados en 2017

De esos 49 medios, 46 son emisoras y 3 son canales de televisión. Esta semana los canales colombianos RCN Televisión y Caracol Televisión también fueron excluidos.

infobae.com|27|08|17
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa en Venezuela lleva un registro de al menos 49 medios de comunicación cerrados en el país durante 2017, informó hoy el presidente de esta organización, Marco Ruíz, que también rechazó la salida del aire de las emisoras privadas 92.9 FM y Magica 99.1 FM.

“Hemos registrado el cierre de al menos unos 49 medios de comunicación”, dijo Ruíz en declaraciones a los periodistas en un encuentro con medios en la sede de Radio Caracas Radio (RCR).

De esos 49 medios, 46 son emisoras y 3 son canales de televisión. Las emisoras 92.9 y Mágica 99.1 salieron del aire el viernes en la noche y sus directivos, así como voceros de la oposición, denunciaron que se trata del cese definitivo de sus transmisiones por la no renovación de las concesiones por parte del gobierno de Nicolás Maduro.

Esta medida condenada además por el Colegio Nacional de Periodistas (CNP) y la ONG Espacio Público, ha sido considerada por parte de las organizaciones como “arbitraria”, “ilegal” y “violatoria de los derechos humanos”.

Durante esta semana los canales colombianos RCN Televisión y Caracol Televisión también fueron excluidos de la parrilla venezolana por orden de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) que en los últimos meses también suprimió la señal de los internacionales CNN en Español, NTN24, Todo Noticias e Infobae.

Las emisoras cerradas durante la noche del viernes en Venezuela son consideradas emblemáticas por la cantidad de años que llevan operando en el país.

Para el director de la 92.9, Jaime Nestares, esta acción acometida por Conatel evidencia “que la democracia en Venezuela involuciona” y “de alguna manera el totalitarismo sigue avanzando”, por “lo que está en peligro” la libertad de expresión.

Sin embargo, Nestares se mostró esperanzado en que pronto pueda volver al aire la emisora.
La información aún no ha sido confirmada por fuentes oficiales de la estatal Conatel, pero Nestares aseguró que la noche del viernes llegó una comisión de este ente que le pidió cesar transmisiones.
La salida del aire de estas emisoras ha sido condenada por varios opositores venezolanos como Henrique Capriles, María Corina Machado y el diputado Tomás Guanipa.

 

Periodista vivió 1.100 días en una cárcel de México acusado de narco

Jesús Lemus Barajas fue acusado de ser uno de los jefes del Cártel de la Familia Michoacana. Durante tres años convivió con capos hasta que demostró su inocencia

infobae.com| Ciudad de México| Juliana Fregoso|20|08|17
En mayo de 2008, el periodista mexicano Jesús Lemus Barajas era director de un medio local en el municipio de La Piedad, en Michoacán, el estado en el que dos años antes el entonces presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, había lanzado su famosa guerra contra el narco, que se convertiría en el estandarte de su gobierno.

En medio de esta guerra, Lemus Barajas empezó a publicar información en la que relataba presuntas relaciones de gente cercana a Calderón con el Cártel de la Familia Michoacana.
Sucedió lo que nunca hubiera pensado: el 7 de mayo fue detenido en Guanajuato acusado de ser el segundo de los líderes más importantes de la Familia Michoacana y después enviado a un penal de alta seguridad donde convivió con jefes narco, secuestradores, criminales y hasta el asesino confeso de un ex candidato a la presidencia.

En entrevista con Infobae, asegura que en medio de estos personajes encontró la solidaridad que le permitió preparar la apelación a través de la cual se reconoció su inocencia, pero también sobrevivir en medio de un infierno que convirtió en dos libros en los que platica pasajes desconocidos de estas figuras, pero también la historia de cómo ha sobrevivido a las persecuciones y amenazas de las que sigue siendo objeto.

“De la noche a la mañana terminé siendo secuestrado por la Policía Ministerial de Guanajuato. Me llevan y termino acusado de narcotráfico. Me ponen en una estructura jerárquica que diseñó el Ministerio Público en la que primero estaba ‘El Chayo’ (uno de los fundadores del cártel), luego yo, después ‘La Tuta’ (el último líder) y luego toda la estructura”, relata.

Las horas siguientes fueron de terror. Recibió toques eléctricos, fuertes golpes en la cabeza y en la espalda, lo ahogaban con bolsas de plástico en la cabeza. Fue torturado a tal grado que su estado físico le impidió firmar una declaración pre fabricada en la que reconocía pertenecer al grupo criminal.

“Primero querían que firmara que era miembro de Los Zetas, luego del Cártel del Golfo, luego de la Familia Michoacana. No podía firmar porque después del proceso de tortura no sentía las manos, no podía ni levantar ni el lápiz, si hubiera estado más cuerdo a lo mejor sí hubiera firmado. No fue una decisión consciente no firmar sino natural por la ‘madriza’ que me pusieron”, recuerda.
Sin una confesión firmada, Lemus Barajas fue trasladado a la cárcel de máxima seguridad de Puente Grande, en el estado de Jalisco, a donde llegó “recomendado”, como se dice en México cuando un reo tiene que recibir un tratamiento “especial”.

A su llegada a la cárcel recuerda que fue recibido a gritos, obligado a desnudarse enfrente de un grupo de policías y una enfermera que era la encargada de inspeccionar sus cavidades corporales. Después de haber ingerido una sustancia que le secó la boca tuvo que correr esposado por un largo pasillo. Durante seis meses era despertado en la noche y obligado a correr desnudo en una superficie del tamaño de una cancha de basquetbol, después lo hincaban para que unos perros le ladraran en las orejas, no recibía visitas, en días tampoco alimentos o no lo dejaban bañarse “solo faltó que entrara otro ‘cabrón’ a mi celda a violarme”.

Compañías inesperadas
En la cárcel todos sabían que Lemus Barajas era periodista porque a su llegada al pabellón donde estaba su celda, un guardia lo gritó ante todos los reclusos. Conforme fueron pasando las semanas empezó a conocer a sus compañeros de las celdas contiguas con los que sólo interactuaba en las noches, a través de pequeñas charlas mientras no estaban los guardias.

Entre estos personajes estaba Rafael Caro Quintero, ahora prófugo, uno de los fundadores del Cártel de Guadalajara; Alfredo Beltrán Leyva “El Mochomo”, también narcotraficante; Daniel Arizmendi “El Mocha Orejas”, un secuestrador famoso por mandar las orejas de sus víctimas a sus familiares; Mario Aburto Martínez, acusado del asesinato del ex candidato presidencial Luis Donaldo Colosio en 1994; Armando Amezcua Contreras, del extinto Cártel de los Amezcua; Humberto Rodríguez Bañuelos “La Rana”, asesino del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo; Álvaro de León “El Duby”, integrante de una banda llamada “los narco satánicos”; Carlos Rosales, el fundador de La Familia Michoacana y Noé Hernández “El Gato, preso por violar y asesinar a dos niñas.

Recuerda que cuando estaba en el área de Observación y Clasificación, las charlas nocturnas en la cárcel giraban en torno a enfrentamientos entre cárteles, muertos, venganzas y cargamentos de droga. Él no tenía mucho que platicar sobre esos temas se limitaba a escuchar y a escribir apuntes en pedazos de papel sanitario con una tiza improvisadasobre los relatos de sus compañeros que después entregaba a su esposa y a su hija en los locutorios. Para sacarlos de la cárcel los escondían en los zapatos y así los fueron guardando.

“El Gato”, relata, fue el primero que se dio cuenta de su inocencia porque en sus charlas, no tenía muchas historias violentas que contar.

Carlos Rosales pudo confirmar que no formaba parte de la estructura de la Familia Michoacana, “el siempre me reconocía que era periodista”, afirma y reitera que es “una víctima de la guerra del narcotráfico de Felipe Calderón. A mí me llevó a la cárcel ser periodista”.

Cuando pasó al área de Procesados ocupaba la celda 159, su vecino de la celda 160 era Caro Quintero quien ahora es uno de los hombres más buscados de México y Estados Unidos. Fue precisamente el capo junto con Amezcua quien lo ayudó a preparar su apelación ante un juez luego de haber recibido una sentencia de 20 años y del asesinato de sus tres abogados.

Las confesiones
Jesús Lemus afirma que dos cosas le fueron de utilidad para sobrevivir a la cárcel: “Nunca dejé de ser periodista, mientras estuve ahí siempre pensé que estaba trabajando, que estaba investigando. Eso me ayudó a no pensar que tenía a cuestas una condena de 20 años, porque si no me hubiera derrumbado”.

La otra es que siempre trató de conservar un bajo perfil. Por su carácter logró ganarse la simpatía de muchos reos, “algunos me veían como bufón y por eso les caía bien”. Cuando recibió sentencia pasó a otra área del penal en la que ya podía interactuar con otros reose incluso tener libretas y algo para escribir.

Con la interacción fueron llegando las confesiones
Caro Quintero siempre negó que hubiera participado en el asesinato del agente estadounidense Enrique Camarena Salazar, en 1985, y por el cuál fue detenido y sentenciado a 28 años de cárcel.
“El Mocha Orejas” le confesó que siempre le cortaba las orejas sus víctimas porque a su juicio era la parte del cuerpo que menos usaba el ser humano.

“Decía que yo era muy preguntón y me respondía que las orejas eran la parte que menos le duele y que menos utiliza una persona, ‘si te molesta no tener orejas te compras una pelucas y te tapas’, decía y se reía”.

Escuchó muchas historias del canibalismo que se practica entre los cárteles de la droga, desde los narco satánicos hasta Los Zetas, “que esto generalmente se les atribuye a Los Zetas, pero yo digo que es algo que lo hacen todos para desaparecer al enemigo”.

Sobre Mario Aburto, sentenciado a 45 años de prisión por el asesinato de Colosio, asegura que no es “él no lo mató”. “Mario Aburto está jodido emocionalmente por los años que lleva de prisión ni siquiera sabe por qué está allí. El lee mucho, pero se queda como retraído en las pláticas”, agrega.
Una de las confesiones que más le sorprendió fue la de “La Rana”, quien en la década de los noventa lo mismo trabajaba para el Cártel de Sinaloa que para los Arellano Félix.

La versión oficial señala que el cardenal Posadas murió el 24 de mayo de 1993 durante un fuego cruzado entre los Arellano Félix y el Cártel de Sinaloa. El prelado habría sido confundido con “El Chapo” Guzmán, según las investigaciones.

“Lo peor es que me revela que la instrucción de matarlo fue del mismo gobierno federal y la única razón que había para matarlo era que estaba traficando armas desde Tijuana hasta Chiapas para hacerlas llegar al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN, del sub comandante Marcos)”, dice el periodista.

“El Estado le dijo que dejara de armar a los zapatistas, no hace caso y por eso contratan a ‘La Rana'”, agrega. Lemus salió libre luego de que un juez determinara que no había elementos suficientes para haberlo condenado por asociación delictuosa y fomento al narcotráfico.

Los 1.100 días que pasó en la cárcel y las historias que ahí conoció quedaron plasmados en sus libros Los Malditos, publicado en 2013, y Los Malditos 2, publicado en 2016. Sin embargo, para él la vida no volvió a ser igual, vive bajo amenazas constantes, no tiene residencia fija y siempre bajo un protocolo de seguridad que le impide estar con su familia.

Polémica en Estambul, la revista que resiste a Erdogan

Odak es una revista marxista-leninista, con una edición mensual en papel, que irrita a sucesivos gobiernos turcos desde su fundación en 1989.

lavanguardia.com|Jordi Joan Baños|Estambul|21|08|17
La incredulidad ante la detención de un periodista turcosueco en el aeropuerto de El Prat se transforma en indignación a medida que Hamza Yalçin va sumando días en la cárcel de Can Brians por decisión de la Audiencia Nacional.

Para enfocar el caso, nada mejor que entrevistar a sus camaradas de Odak, una revista marxista-leninista que irrita a sucesivos gobiernos turcos desde su fundación en 1989 por el propio Yalçin. Dogan Baran, el jefe de redacción, tiene apenas treinta años y ningún miedo a que vengan a buscarle, porque “ya lo hicieron en el 2012”, cuando pasó “tres meses en prisión”.

Más sobrecogedor es el caso del propietario de la publicación, Erol Zavar, condenado a cadena perpetua en el 2001 –antes de que Erdogan subiera al poder– y que sigue entre rejas acusado de “intentar cambiar la Constitución por la fuerza”.

Yalçin molesta más como coordinador de un movimiento social que como periodista
El colaborador Çagri Gökçek, estudiante de bastón blanco, convoca a La Vanguardia ya de noche en “un local cultural” de Kadiköy. Esta es la antigua Calcedonia, donde se proclamó el dogma de la doble naturaleza de Cristo. Aunque hoy no queda casi ningún griego y el icono entre la juventud laica de Odak , sobre banderas amarillas, es el incorruptible Che. Este es el barrio más izquierdista de Estambul –contestatario y festivo– y se quiere también el más europeo, aunque en esta orilla empiece Asia. Lo domina la estación construida por los alemanes hace más de un siglo para viajar burguesamente de Estambul a Bagdad. Otros tiempos.

La arquitectura ferroviaria de Haydarpasha se antoja tan extemporánea –o intemporal– como el tocadiscos y los vinilos de Beethoven junto a los que espera Baran al final de una desangelada calle de tiendas de ortopedia. El movimiento tuvo un Kültür Café en Kadiköy que terminó cerrando “por motivos comerciales” tras varias redadas. Junto al café soluble sirven los principios de su movimiento algo descafeinados respecto a lo que se infiere de la versión electrónica de Odak, que cuenta con edición mensual en papel. Podría confundirse con un boletín de partido, pero lo que hay detrás es el Movimiento de Educación y Solidaridad, que definen como “organización marxista-leninista, no terrorista”.

La polémica ‘ODAK’
El dueño de la revista en la que publicaba cumple cadena perpetua desde el 2001
Por eso desgranan sus quejas hacia las autoridades españolas: “Ningún otro país europeo habría detenido a Hamza Yalçin. Le aplastaron la cabeza contra el suelo, mientras lo esposaban”. Baran y Gökçek están en contacto con la joven pareja de Yalçin, la también colaboradora turcosueca, Seda. “Cuenta que los funcionarios lo desmoralizan diciéndole que le van a caer 22 años”. Protestan por las “torturas” y luego admiten que “maltratos” es un término más ajustado. Sobre todo para alguien como Yalçin al que “le arrancaron las uñas y fue electrocutado en los años ochenta y noventa”.

Hamza Yalçin había sido expulsado del ejército por supuestos vínculos con el THKP-C Tercera Vía. “Pero jamás existió ninguna organización con dicho nombre, inventado por la policía”, asegura Dogan. “Aun así fue condenado a muerte, por lo que tuvo que escapar y huir a Suecia”.

El golpe de 1980 había disuelto los partidos y prohibido a los políticos, kafkianamente, “hablar del pasado, el presente y el futuro”. A la postre, tanto Yalçin como los dos interlocutores de La Vanguardia son alevíes, los chiíes turcos. Aun representando apenas un 20% de la población, están en todas las salsas contestatarias. “Porque siempre hemos sido oprimidos”, exclama Çagri. Yalçin procede de Sivas, localidad que ha padecido varias matanzas.

Entre sorbo y sorbo, reivindican al factótum de Odak, al que en 1990 se volvió a acusar de organizador de un nuevo THKP-C: Direnis Hareketi (Movimiento de Resistencia). “Esa es una organización ilegal, mientras que nuestra revista (odak-direnis.com) es del todo legal”.
En tanto que “principal pluma” y coordinador desde el exilio, Yalçin ha recibido “ayudas” de su movimiento, además de un sueldo como “profesor de Pedagogía en Suecia”. Pero “esencialmente es un periodista de izquierdas”.

Aun así, tres casos han sido reabiertos después del intento de golpe. Dos contra Yalçin y uno contra Odak, del que deberá responder el mes que viene Dogan. “Nos acusan de propaganda de organización terrorista, porque no les gusta que divulguemos masacres de kurdos”. Y siguen: “Para nosotros Fethullha Gülen y Erdogan son lo mismo, los dos vienen del anticomunismo, compar-ten ideología religiosa y lanzaron juntos las operaciones contra la revista entre el 2009 y el 2012. Se han peleado por la pasta”.

Todo indica que al AKP de Erdogan le preocupa menos lo que Yalçin pueda publicar en un boletín minoritario, que su papel como articulador de un movimiento que participó en las protestas del parque de Gezi en el 2013, con implantación en ciudades como Estambul, Ankara, Esmirna, Sivas, Izmit o Kayseri, sobre todo entre estudiantes. Un movimiento aun así, modesto, “de cientos más que de miles de personas”. Pero con sedes y actividades en Münster, Göteborg o París.

“Nos atacan por el tema kurdo y por ser críticos con el islam radical. Y porque propugnamos la unidad de la izquierda, a través del Movimiento Unido de Junio”, estrenado en el 2015. Estas fuerzas apuestan por el apoyo táctico a los izquierdistas kurdos del HDP, para que puedan superar la barrera del 10% de sufragios.

Sin embargo, Çagri admite que en barrios obreros como el suyo, Erdogan arrasa. “Porque durante décadas se adoctrinó que ser de izquierdas era ateo y sucio”.

Atrás queda una semana extraña, con la inauguración de una plaza Fidel Castro en un distrito de clase media de Ankara, no muy lejos de la embajada de España, donde el 15 de agosto un comité de Odak protestaba –como días antes en Kadiköy– contra el arresto. “Haremos otra acción en Esmirna”, concluyen, “y estamos considerando entregarle un ramo de flores negras al cónsul de España en Estambul, con el mensaje ‘Hamza Yalçin, libertad’”.

La SIP otorgó el Gran Premio de Libertad de Prensa a Luis Almagro

Infobae|15|08|17
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) concedió este martes a Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el Gran Premio SIP a la Libertad de Prensa y honrará también a la prensa independiente venezolana.

Almagro “ha sido un defensor vertical de la aplicación de los preceptos democráticos en las Américas”, aseguró Matt Sanders, presidente de la SIP, al anunciar el premio, que será entregado en octubre próximo.

Sanders destacó especialmente el apoyo de Almagro “a las fuerzas democráticas” en Venezuela, “criticado de manera implacable al gobierno de Nicolás Maduro”.

La SIP, con sede en Miami, indicó que el premio fue concedido a Almagro “por su invalorable defensa e impulso de las libertades de expresión y de prensa como esencia misma de la democracia, tal como las reconoce la Carta Democrática Interamericana”.

El premio también reconoce el trabajo de Almagro en la OEA para combatir la violencia contra la prensa y, en el marco de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), impulsar los numerosos casos de crímenes impunes contra periodistas.

El Gran Premio SIP a la Libertad de Prensa es el máximo galardón que anualmente concede la organización a personas o instituciones que se han destacado por su permanente defensa de la libertad de prensa y de expresión.

De igual forma, la SIP indicó que otorgará una mención honorífica de este galardón a la prensa independiente de Venezuela que, “enfrentando las adversidades antidemocráticas, cumplen con su labor de informar al público”.

La organización regional destacó “la tenacidad, sagacidad y creatividad de periodistas, medios tradicionales y digitales venezolanos para informar al público, pese a estar sometidos a constantes amenazas, actos de violencia, procesos administrativos y judiciales”.

Criticó las “campañas de estigmatización provenientes de la misma cúpula del gobierno que criminaliza la búsqueda y difusión de información”.

Las distinciones de la SIP serán entregadas en el marco de la edición 73 de la Asamblea General de la entidad, que se realizará del 27 al 30 de octubre en Salt Lake City (Utah).

 

Periodista crítico con gobierno de Turquía es detenido en Barcelona

Un magistrado acordó el ingreso de Hamza Yalçin en prisión a la espera de que las autoridades turcas remitan la documentación necesaria para su extradición.

elmundo.es|10|08|17
Los 70 en Turquía estuvieron marcados por choques diarios entre izquierdistas y derechistas. Palizas, secuestros y tiroteos que el ejército turco alentó y luego usó de justificación para ejecutar el sangriento golpe de 1980. La década empezó en 1972 en Kizildere, con la desastrosa operación de rescate de tres técnicos de la OTAN, secuestrados por militantes marxistas-leninistas, que acabó con 13 muertos, rehenes incluidos. Y acabó en Taksim el Primero de Mayo de 1979, con una matanza de 40 trabajadores atribuida al Gladio de la OTAN.

Hamza Yalçin es hijo de aquellos años convulsos, en los que la izquierda era una emulsión de siglas inacabable, y plumas y carabinas planificaban juntas su revolución compartiendo tés y cigarros en las chabolas. Yalçin no figura entre los pistoleros que todavía se honran cada vez que los vecinos de los barrios rojos de Estambul y Ankara salen a la calle. Pero, en 1979, su nombre sí apareció en la lista de dirigentes del Frente/Partido de Liberación del Pueblo de Turquía-tercera vía(THKP/C-üçüncü yol). Hamza Yalçin fue arrestado.

Según el periódico turco Evrensel, aquella detención, bajo acusación de pertenencia a banda armada, le costó seis meses de cárcel, tras los cuales logró fugarse. En 1984, Yalçin viajó por primera vez a Suecia, uno de los tradicionales países de acogida de militantes políticos izquierdistas y kurdos de Turquía. Volvió de allí poco después.

En 1990 y 1994, dos nuevos juicios se abrieron contra el ex intelectual y militante, los cuales le costaron tres años de prisión. Fue absuelto dos veces. Tras estar entre rejas, regresó a Suecia. En 2009, después de que el Tribunal Supremo aceptase su apelación por una condena a cadena perpetua, dijo a la revista Odak (Foco), de la que es columnista, ser víctima de una persecución política. Hamza Yalçin aseguró haber sufrido palizas y torturas a manos de policías turcos.

Curiosamente, en su columna de Odak, Yalçin señaló la cooperación en su contra entre el entonces primer ministro Erdogan y la cofradía de Fethullah Gülen, hoy enemigo número uno del actual presidente y excusa para realizar amplias purgas bajo acusación de terrorismo.

Treinta años después de su establecimiento en Suecia, Hamza Yalçin posee la nacionalidad sueca y es uno de los miembros de la Asociación de Escritores de Suecia. Peina canas. Sus dedos entienden más de lápices que de cañones. Aun así, en la Turquía de los 140 periodistas encarcelados, la que en 2016 abrió 4.936 investigaciones por insultar a Recep Tayip Erdogan -1.080 de los cuales acabaron en condena para el procesado-, una nueva acusación le aguardaba en el mostrador de pasaportes del aeropuerto de El Prat.

De acuerdo con el Evrensel, hay dos nuevas causas, abiertas el pasado abril, contra Yalçin. Una por «insultar al presidente de la República de Turquía», y otra por «propaganda terrorista». No obstante, en un comunicado publicado en las últimas horas en su web, Odak indica que la alerta roja de Interpol que apareció en los monitores de la Policía española hace referencia a una operación antiterrorista lanzada contra esta revista de izquierdas en 2010. «Como si no fuera suficiente con Turquía, ahora exponen a Yalçin a una conspiración internacional», sentencian desde el medio.

 

Gobierno de Trump evalúa obligar a periodistas a revelar sus fuentes

El Vicefiscal General aclaró que las pesquisas apuntan contra los funcionarios y dejó abierta la posibilidad de investigar contra los que publican la información.

infobae.com|07|08|17
Los fiscales estadounidenses están revisando las directrices que evitan que los periodistas sean convocados por los tribunales para ser interrogados sobre sus fuentes, aunque no se pretende procesarlos, según señaló este domingo un alto funcionario del Departamento de Justicia.

“Vamos tras el soplón, no tras el periodista. Vamos tras personas que cometen delitos”, dijo el subsecretario de Justicia, Rod Rosenstein, al programa Fox News Sunday, dos días después de que funcionarios pidieran medidas drásticas para impedir las filtraciones de información del gobierno que, aseguran, minan la seguridad del país.

De cualquier forma, Rosenstein dejó abierta la posibilidad de que los reporteros puedan ser investigados por violar otras leyes, que no especificó: “En términos generales, los que publican información no están cometiendo un crimen. Pero podría haber circunstancias en que lo hagan”.
El viernes, el vicefiscal general había declinado emitir comentarios cuando se le preguntó sobre la posibilidad de que los fiscales traten de enviar a prisión a periodistas.

Los funcionarios actualmente están revisando las directrices que dificultan que los fiscales citen a declarar a los periodistas acerca de sus fuentes, reiteró Rosenstein el domingo.
Dijo que los “obstáculos procesales” pueden estar retrasando las investigaciones sobre las filtraciones. Sin ofrecer detalles, aseguró que el número de esas investigaciones se ha triplicado durante los primeros meses del gobierno del presidente Donald Trump.

Mientras tanto, un funcionario del gobierno del ex presidente Barack Obama hizo eco de las preocupaciones de Rosenstein. “Las filtraciones están ahora muy mal. Nunca las había visto tan mal”, aseguró el ex secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, al programa Face the Nation de la cadena CBS. Pero advirtió que si el Departamento de Justicia persigue a reporteros por indagar sus fuentes podrían tener consecuencias inesperadas.

“Antes de decidir enfrentarse a periodistas, reporteros y quizás citar judicialmente a sus fuentes, debe estar alerta de que las cortes van a involucrarse y eso tiene el potencial de crear un mal precedente legal en esta área”, dijo Johnson.

Recientemente, el presidente Donald Trump, luego de sus duras críticas al fiscal general, Jeff Sessions, lo elogió por su esfuerzos en luchar contra las filtraciones en el seno del gobierno.

Cierra el ‘Buenos Aires Herald’, diario en inglés en Argentina

Iba a cumplir 141 años, cayó en manos de un empresario cercano a los Kirchner. Era el único diario que denunciaba el terrorismo de Estado en dictadura.

elpais.com| Buenos Aires| Carlos E. Cué|1|08|17|
Para los periodistas y los luchadores por los derechos humanos argentinos, el Buenos Aires Heraldera un mito. Por eso su cierre definitivo, anunciado el lunes después de 140 años saliendo a la calle ininterrumpidamente, fue un golpe duro. En plena dictadura militar (1976-1983), este centenario diario en inglés, que nació en 1876 para informar a la numerosa y pujante comunidad británica en Argentina –comerciantes, industriales, granjeros, constructores del ferrocarril- era el único periódico que se animaba cada día a denunciar el terrorismo de Estado que dejó miles de desaparecidos.

Los periódicos argentinos, presionados por la dictadura, ocultaban los delitos de lesa humanidad. Y los periodistas del Herald, en especial su director, Robert Cox, y su mano derecha, James Neilson, se jugaban literalmente la vida para contar lo que hacían esos Ford Falcon que se llevaban a la gente de sus casas para no volver jamás. La dictadura no quería que se contara y muchos argentinos tampoco querían saber. Pero el Herald no dejó un solo día de contar las atrocidades, pese a las amenazas que forzaron a Cox a abandonar el país y dejar el diario en manos de Nielson y una pequeña redacción de valientes.

“Siempre me había preguntado como en Alemania los nazis pudieron asesinar a siete millones de personas sin que la sociedad hiciera nada. Tuve la respuesta en Argentina, la gente no quería saber lo que estaba pasando. Pero es ahí cuando el deber del periodista es informar, y es lo que hicimos. Y me siento orgulloso, tengo amigos que salvaron la vida porque salió su nombre en el Herald y por eso no los mataron”, recuerda Cox, ahora jubilado, desde su casa en Charleston (EEUU). Aún pasa varios meses al año en Argentina.

“Nunca he trabajado para un periódico tan valiente. Chiquitito pero muy peleón. Es un día triste, siempre me sentiré orgulloso de haber trabajado en esa época en ese diario. Neilson volvía a casa cada día por una ruta diferente. Podían matarlo en cualquier momento. No hay forma de describir lo tremendamente valientes que fueron”, cuenta John Carlin, el periodista de EL PAÍS, que vivió en Argentina e inició su carrera en el Herald, en plena dictadura. Hacía de todo pero también historias de desparecidos, y como los demás recibió amenazas. “Aunque nada comparado con lo que sufrieron Cox y Neilson”, recuerda.

La dictadura apretó, detuvo a Cox durante un tiempo y logró que saliera de Argentina cuando amenazaron a su hijo, pero nunca se atrevió a cerrar el periódico. La publicación en inglés, y por tanto con una difusión limitada –aunque algunos editoriales se traducían al castellano para generar más impacto- y tener un editor estadounidense, un país con el que la dictadura quería tener buenas relaciones, le salvó y le permitió salir cada día con historias que nadie más se atrevía a contar.

“El editor, que era de Carolina del Norte pero estaba enamorado de América Latina, siempre me apoyó. Los medios argentinos silenciaron todo. Un día, poco después de empezar la dictadura, me llevaron a ver a [Jorge Rafael] Videla, que se mostró muy amable. Me dijo ‘los demás periodistas entienden la situación, no sé por qué ustedes no’. Allí había un periodista de La Prensa que me dijo ‘hay que entender que tal vez haya que hacer cosas no muy agradables’. Yo le dije a Videla ‘pero los secuestros siguen, la gente está desapareciendo, nuestro deber es informar’. No me contestó pero era evidente que íbamos a tener muchas dificultades”, cuenta Cox.

Las madres de los desaparecidos acudían a la prensa argentina y algunos periodistas les recomendaban que fueran “a los locos de los ingleses, que publican todo”. Cox recuerda que en sus 140 años de historia el Herald siempre defendió valores democráticos. En los años 30, cuando tenía un gran rival también en inglés, The Buenos Aires Standard, este último se colocó del lado de los nazis y el Herald con los aliados. El Standard desapareció en 1954.

“El Herald mostró la importancia del periodismo en momentos difíciles. Ahora en EEUU, con Trump, vemos que es clave. En Argentina hay muy buenos periodistas, pero el problema son los dueños. El Herald hizo buen periodismo hasta el final, pero tenía malos dueños”, señala Cox.
El principio del fin del Herald llegó cuando dejó de estar en manos extranjeras, lo que le había dado una gran independencia. En 2007 lo compró el argentino Sergio Szpolsky, un empresario de medios cercano a los Kirchner.

Finalmente acabó en manos de Cristóbal López, también cercano al kirchnerismo, que está cerrando varios medios tras la salida del poder de Cristina Fernández de Kirchner, su gran aliada. Después de varias crisis e intentos por mantenerlo en formato digital, el Herald, un decano que nació poco después del histórico La Nación, se apagó definitivamente el lunes. Y con él se fue una parte de la historia gloriosa del periodismo y la lucha por los derechos humanos en Argentina.

Asesinan al noveno periodista en México en 2017

Luciano Rivera murió con un disparo en la cabeza, en Playas de Rosarito. Era reportero y conductor del noticiero CNR Noticias Canal 54.

abc.es| Ciudad De México|1|08|17
El periodista mexicano Luciano Rivera fue asesinado en la madrugada del lunes en Playas de Rosarito, un turístico municipio ubicado a pocos kilómetros de Tijuana, ciudad fronteriza con Estados Unidos. El reportero se encontraba en el bar La Antigua cuando un grupo de personas le agredieron y le dispararon en la cabeza, informó la Fiscalía de Baja California, el norteño estado donde ocurrió el homicidio.

Según declaraciones de testigos recogidas por la prensa local, los agresores interrumpieron una tranquila conversación que Rivera mantenía con dos amigas para dispararle en la cara y darse inmediatamente a la fuga en un taxi. Por el momento, las autoridades han detenido a un sospechoso. Se trata de Alfredo «N», quien iba a bordo de un taxi en Tijuana y que portaba el arma homicida.

Rivera era reportero y conductor del noticiero CNR Noticias Canal 54, una emisora de televisión local, además de ser director de la revista Dictamen. «Descanse en paz nuestro compañero Luciano Rivera, a nombre de quienes laboramos en CNR TV, gracias a todos los que no han enviados mensajes, y a quienes han hablado por teléfono al canal», señalaron en un comunicado desde la cadena local.

Con el homicidio de Rivera ya son nueve los periodistas que han sido asesinados en México en 2017, un periodo calificado por la ONU como «uno de los años más peligrosos» para los reporteros en el país azteca. Y de nuevo, vuelve a ser noticia la muerte de un periodista que trabajaba en un pequeño medio local. De los ocho comunicadores asesinados, ninguno vivía en Ciudad de México, la capital.

Con la intención de poner freno a estas sangrientas cifras, el Ejecutivo del presidente Enrique Peña Nieto anunció en junio que otorgaría varias recompensas de hasta 80.000 dólares a quien proporcionara información que ayudará a arrestar a los culpables de estos crímenes, ya que la policía no ha logrado dar con los delincuentes que están detrás de ninguno de estos asesinatos.
Asimismo, la ola de homicidios que viven los periodistas en 2017 coincide con un tsunami de violencia que experimenta actualmente el país.

Según datos oficiales, en junio se registraron alrededor de 2.234 asesinatos, la cifra mensual más alta desde que empezaron a recopilarse estas estadísticas en 1997. Es más, 2017 va camino de convertirse en el año más violento en la historia de México con unos 12.155 asesinatos registrados en los primeros seis meses, un 30% más que en el mismo periodo en 2016.

Periodista Jorge Lanata fue expulsado de Venezuela

“Vengo de uno de los futuros posibles de Argentina”, dijo el conductor de Periodismo para Todos. “Es una guerra civil donde hay armas de un solo lado”.

infobae.com|31|07|17

El periodista Jorge Lanata comenzó su programa con un duro editorial sobre su reciente expulsión de Venezuela. “Lo que vas a ver es una guerra civil donde hay armas de un solo lado”, dijo en referencia a los informes que presentaría durante la emisión.

El conductor de Periodismo para Todos viajó al país caribeño para cubrir la previa de la votación de la Asamblea General Constituyente y mostrar cómo se vive en las calles la resistencia contra la dictadura de Nicolás Maduro. Pero fue demorado en el aeropuerto y deportado. Sin embargo, su equipo periodístico sí logró atravesar el cerco gubernamental y pudo registrar la situación que se vive en las calles de Caracas.

“Vengo de uno de los futuros posibles de Argentina”, dijo Lanata, para luego aclarar que otro de los escenarios podría haber sido la provincia de Santa Cruz, “con seis meses sin clases y salarios en cuotas”.

En ese sentido, agregó que Venezuela hoy “es en realidad el sueño de Cristina”. Y se preguntó: “¿No les parece increíble que la presidenta siga sin hablar de Venezuela?”.

También destacó que a pesar de que hubo alrededor de 110 muertos, todos los políticos que han defendido en la Argentina a Hugo Chávez no se pronunciaron al respecto. “Cada vez que acá un policía empuja a un manifestante, toda la clase política grita ‘represión’. ¿Escucharon a alguno gritando represión ahora? Se ve que hay represión buena y represión mala”, cuestionó.

Para resumir la situación política, Lanata planteó que de un lado están quienes buscan asistencia humanitaria (comida) y salud, quieren una Asamblea Legislativa y elecciones libres. Se preguntó quién podría estar en contra de esos derechos humanos básicos. “Ahí tenés el 80% del país”, sintetizó.

Por el lado chavista, el gobierno de Maduro cuenta con el apoyo de 35 mil miembros del Ejército, 70 mil de la Guardia Nacional, 500 mil de las milicias y un número indeterminado de los denominados “Colectivos chavistas”.

Además, se encuentra el temido Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional).”Al igual que un dirigente del Frente para la Victoria, los del Sebin se creen dueños de la verdad, es que los fanáticos no tienen fronteras. Pero una cosa los diferencia: los venezolanos son verdaderos fachos porque andan a los tiros, los de acá critican en los bares”, planteó el conductor.

En cada esquina, las barricadas improvisadas, llamadas trancas o trancaderas, cortan el paso y paralizan la ciudad. Manifestantes con caras tapadas (por temor al Sebin), chalecos antibalas y máscaras preparan bombas molotov para enfrentar a los efectivos de la Guardia.

“¿No tienen miedo?”, les preguntó la cronista a los ciudadanos. “Más miedo me da perder la libertad y pasar hambre”, respondió un enmascarado. En otro lugar de la ciudad, otro manifestante llama a sus compatriotas a salir a protestar: “No podemos seguir haciendo las cosas a medias, los muertos no se mueren a la mitad. Queremos que se vayan ya”.

Los muertos siempre son del mismo lado, remarcó Lanata. “No escuché a Filmus, ni a Taiana, ni Randazzo, ni Kicillof, ni Cristina decir ni una sola palabra sobre la muerte de civiles desarmados”, reclamó.

En cuanto a la situación regional, el periodista aseguró que las posturas diplomáticas “han sido miserables y tardías” porque Brasil especuló con los negocios en Venezuela, Estados Unidos nunca dejó de ser su principal comprador de petróleo, y Uruguay “no decidió un pomo”. “Macri estuvo bien en lo que hizo con Venezuela, aun teniendo gente en contra de su propio gobierno”, evaluó.

 

 

 

Carmen Aristegui: “Nadie quiere ver la guerra en México pero ahí está”

La periodista Premio a la Libertad de Expresión de la Casa América Cataluña, se niega a renunciar o a huir de su país por miedo.

abc.es|25|07|17
Carmen Aristegui es una periodista que se ha vuelto noticia. El reportaje que realizó sobre la «Casa Blanca» de siete millones de dólares que posee el presidente de su país, Enrique Peña Nieto, le ha traído numerosos premios dentro y fuera de México. Sin embargo, tras su publicación, ella y su equipo salieron del aire (ahora transmite solo por internet). Alega que su antiguo jefe hizo un pacto con el gobierno para silenciarla, el caso continúa en tribunales.

Hace un mes, un reportaje del New York Times confirmó que los teléfonos móviles de ella y su hijo, entonces menor de edad, fueron espiados por el gobierno mexicano (junto a los de otros periodistas, activistas y defensores de los DDHH) con un software que se infiltra en las comunicaciones, contenidos y puede incluso grabar y hacer fotografías. El «malware» solo se vende a gobiernos y está autorizado para ser utilizado únicamente contra terroristas o criminales, con orden judicial. Aristegui, de padre vasco refugiado en México, visitó Barcelona para recibir el Premio a la Libertad de Expresión que le entregó la Casa América Cataluña.

—La han amedrentado de múltiples formas, ¿se plantea renunciar?
Tengo una especie de obligación moral de pensar que México tiene remedio, que puede y debe cambiar y que debemos contribuir para eso.

—¿Obligación moral?
Obligación legal no hay. ¿Para qué llegamos al mundo si no es para hacer lo que uno cree y quiere hacer? No hacerlo sería quedarse como un mueble.

—Hay muchos muebles por ahí.
Es una decisión de vida dedicarme a la comunicación, no la abandonaría por una condición de miedo, entiendo a quien lo hace y lo respeto, pero, para mí, el contexto en el que vive México hace necesario valorar triplemente lo que significa el periodismo.

—Se requiere de valentía.
Los periodistas tenemos que existir para tratar de rescatar lo que tendría que ser una democracia.

—¿Qué le haría huir de su país?
No me lo quiero ni plantear. He decidido mantenerme ahí, confío en que mi trabajo público es una suerte de protección y en que mi país me va a dar las condiciones para vivir y para desarrollar mi profesión ahí.

—Lo dice muy segura de que así será.
México es un país de altísimos contrastes, en donde cabe todo, en donde cabe la corrupción más deplorable pero también gente de enorme valor.

—Sin duda.
Hay gente excepcional, que te hace recuperar la esperanza, escritores, artistas, defensores de derechos humanos, abogados. México es grande no solo en tamaño, somos 123 millones de mexicanos, lo es en recursos, cultura, historia, con grandes referentes simbólicos, culturales, artísticos, hasta políticos, en algunos momentos claves de nuestra vida nacional.

—México también es violencia.
Es un país al que, en los últimos años, está arrastrando la corrupción, la delincuencia y la violencia. Algo tiene que hacer ese país, generoso y fuerte, pero que se ha quedado pasmado. La tolerancia mexicana es demasiada.

—¿Hay solución?
Confío en que debemos encontrar un punto de quiebra para recomponer al país, para vomitar lo que haya que vomitar y recuperar el equilibrio.

—¿Cómo?
No lo sé, me pregunto quién tiene que morir para que la sociedad se vuelque a exigir una transformación profunda a ese Estado que ha sido fallido u omiso para responder. No hay que abandonar el impulso fundamental de que las cosas pueden cambiar porque sino, nos damos un tiro.

—Las cifras son las de una guerra.
La sociedad mexicana tiene que asumir que eso está ocurriendo. Es el elefante blanco en la sala de la casa que nadie quiere ver pero que ahí está.

—Pocos lo aceptan.
No hay manera de ocultarlo. Lo primero que tiene que hacer México es aceptarlo, hacerse cargo de esa realidad, como sociedad y dejar de decir, «está pasando pero no me toca a mí».

—¿Y después?
Dejar de esperar a que los políticos lo arreglen. Si los políticos no están en sintonía con lo que necesitamos, que es que remienden esta situación, nos toca hacernos cargo, porque aunque formalmente nos representan, en la práctica no lo están haciendo.

—En España no se le llama guerra.
Pensarán que estamos exagerando, si no hay gente en la calle y nadie protesta, eso no puede estar pasando.

—Hay miedo de viajar a México.
No es que todo el territorio esté con asesinatos en las esquinas, hay una zona de riesgo. No debemos aceptar que el miedo nos invada y nos inmovilice o que la gente diga que no se puede ir. No debemos minimizar una situación real pero tampoco meter miedo al grado que la gente no quiera acercarse a nuestro país.

—¿Qué se puede hacer desde aquí?
Informar, que es una herramienta muy poderosa. Al gobierno le importa lo que se diga de él fuera de México.

—La han tachado de egocéntrica.
En mi defensa, creo que es importante compartir con la audiencia lo que nos está ocurriendo a mí y a mi equipo, porque es una manera de señalar algo que no nos tendría que pasar ni a nosotros ni a nadie más, nunca.

Por la libertad de expresión
Tras su despido de la radio, Aristegui y su equipo sostienen diversos juicios con la empresa para la que trabajaban, MVS Comunicaciones. Uno de ellos, creado con la ayuda de sus abogados pro bono, sostiene que el derecho de la periodista a informar no debe estar en manos privadas, pues el espacio que los concesionarios de la radio y la televisión administran es un bien público. El caso, desestimado por la justicia mexicana, ha sido presentado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. «De ganar, nuestro caso serviría de referencia para que un periodista que es censurado tenga derecho a defender su voz», explicó la periodista.