Expertos hablan de los límites de la prensa en el mundo

¿Qué responsabilidad tuvieron los medios de comunicación en la elección de Donald Trump? ¿Es su trabajo poner o quitar presidentes?

abc.es/ Jaime G. Mora
«Para contestar a esa pregunta necesitaría una respuesta del tamaño de un libro. ¿Tiene algo más fácil?». Fue la contestación, vía correo electrónico, de Jack Shafer, uno de los más reputados analistas de medios de comunicación de Estados Unidos. Quisiera saber -insistí- si está de acuerdo con esa idea extendida de que Donald Trump ganó las elecciones gracias a la cobertura que hizo la prensa durante su campaña. «No estoy de acuerdo», terció, y se remitió a su artículo «Trump no fue un fallo de los medios».

Según el analista de «Politico», el 60% de los votantes acudió a las urnas con una imagen negativa del hoy presidente de Estados Unidos, pero aun así un 15% eligió su papeleta. Aunque el 63% no lo veía con el carácter adecuado, el 20% lo votó igualmente. Y del 60% que no lo consideraba cualificado para el puesto, el 18% terminó apoyándolo.

«La elección de Trump no puede reducirse a un “fallo” de una prensa “quebrada”», argumenta Shafer. «El periodismo, en el mejor de los casos, solo puede proporcionar una serie de avisos. Los votantes son libres de leer o ignorar las conclusiones de la prensa. E, incluso, de asimilar las informaciones y después votar en sentido contrario de dichas informaciones y de lo que ellos mismos creen. Ser estúpido es un derecho inalienable en una democracia representativa».
¿Por qué los votantes no tuvieron en cuenta las advertencias de los medios? ¿Son estúpidos los votantes o los estúpidos son los medios?

«A los periodistas y a quienes llevamos o hemos llevado las riendas de medios nos falta humildad -dice el peruano Diego Salazar, periodista y editor-. La mayoría hemos vivido durante demasiado tiempo de espaldas a nuestra audiencia, despreciándola incluso. Los periodistas jamás hemos entendido cómo es y cómo nos lee nuestra audiencia».

Quizá sea eso lo que está detrás de lo que Dean Baquet, director de «The New York Times», cree que ha ocurrido. Más que errores, declaró a «XL Semanal», no se ha medido bien el malestar del país: «Ninguno se dio cuenta de que un enorme porcentaje quería un cambio a cualquier precio».

Contrapoder
Fenómenos como el de Trump, el Brexit o el auge de los populismos, todos ellos inesperados para los medios clásicos, cuestionan la influencia de una industria que hasta ahora había conseguido marcar el paso. Que también haya ocurrido en EEUU es especialmente relevante, porque en ningún otro país la prensa tiene tanta importancia. No solo sus medios son un referente para todo el mundo, sino que son un pilar básico de la democracia estadounidense. Están protegidos en la Constitución por la Primera Enmienda, garante de la libertad de expresión, y se alzan como un contrapoder esencial a cualquier político con aires de tirano.

Pero los medios tienen sus límites. «Parece que muchos periodistas y lectores creen que el trabajo de la prensa es decirle a la gente por quién votar. Es más, que el trabajo de la prensa es poner o quitar presidentes. Y no, no lo es», dice Diego Salazar. «Es una pena que cuando los periodistas ven la película «Todos los hombres del presidente» (ese mito fundacional) lo que les quede sea esa épica de “oh, dos periodistas tumbaron al presidente”, en lugar de fijarse en el complejo y tedioso proceso de investigación, verificación y edición que muestra la película».

En EEUU la prensa tiene claramente diferenciada la opinión -donde marcan sus apuestas editoriales- de la información, donde «se reportea con más o menos objetividad». Y «los medios informaron sobre Trump», mantiene Salazar. Que la prensa hizo su trabajo, dice, lo demuestran por ejemplo las informaciones de David Farenholdt, de «The Washington Post», que ganó el Pulitzer por sus exclusivas sobre las supuestas donaciones de Trump a fundaciones de caridad.

Del mismo modo, el volumen de libros sobre el presidente de EEUU es incesante. En español o traducidos al español: «Trump, el triunfo del showman» (Encuentro), de Manuel Erice; «Trump, el león del circo» (El paseo editorial), de Francisco Reyero; «Trump: ensayo sobre la imbecilidad» (Malpaso), de Aaron James; «El show de Trump»: el perfil de un vendedor de humo (Debate), de Mark Singer… De ningún otro candidato se publicaron tantos títulos.

Son libros que, no obstante, no hablan de ese estadounidense blanco golpeado por la crisis, con ingresos bajos, sin estudios y que culpa a los inmigrantes de la falta de empleo. Esos que no se reconocen en las páginas de la prensa de calidad. ¿Se olvidó el periodismo de aquellos que han quedado fuera del sistema?

Trabajos premiados
Un vistazo a los trabajos premiados en los últimos años desmiente esta acusación. Matthew Desmond ha ganado el Pulitzer de no ficción por «Desahuciadas» (Capitán Swing), un impresionante retrato de los americanos que de mala manera pueden permitirse vivir en una pocilga. «The Washington Post» fue premiado en 2016 por sus reportajes sobre la violencia policial y en 2015 destacaron los diarios locales por contar las protestas raciales y la violencia doméstica.

David Finkel, en «Los buenos soldados» y «Gracias por sus servicios» (Crítica), y Sebastian Junger, en «Tribu», han contado la dura vuelta a casa de los soldados. George Packer ganó el National Book Award por «El desmoronamiento» (Debate), una imponente crónica de 528 páginas sobre el declive de EEUU desde los años 70.

Nada que no contara Joe Bageant en «Crónicas de la América profunda» (Los libros del lince): «Cuando despertaron […], millones de votantes del Partido Demócrata norteamericano contemplaron un nuevo orden. El humo de las hogueras neoconservadoras se elevaba sobre todas las ciudades del Sur y del Este. Las peludas hordas del fundamentalismo cristiano, las legiones de obreros y campesinos blancos y de otras culturas visigodas se agitaban detrás de sus remotas trincheras.

En las ciudades universitarias situadas en la otra punta del país, en San Francisco, Seattle y Boulder, en la más demócrata de todas las fortalezas demócratas americanas, la ciudad de Nueva York, y en cada rincón encapsulado y remoto de la América liberal donde se puede comprar un ejemplar de The Nation en el kiosko de la esquina, los demócratas se hundían en una profunda depresión a prueba de Prozac. ¿Qué había ocurrido en el corazón del país -se preguntaban-, en esas zonas del interior cuya iconografía apenas conocían a través de la televisión y las revistas?».
Bageant no habla de Trump, sino del día después de la victoria de Bush, en 2004.

La brecha existe. Por un lado está una élite liberal, una minoría de ciudadanos blancos y universitarios que desde su «perspectiva privilegiada» siguen viendo «a los trabajadores blancos como unos tipos cabreados, belicosos, intolerantes y felices títeres del imperio americano». En el otro lado hay 45 millones de trabajadores a quienes «la escuela les importa un bledo». Repudian la alta cultura. No tienen «tiempo ni experiencia para ocuparse de la complejidad de la política ni de nada que no sea su trabajo». No leen -se nutren de la radio para sus conocimientos políticos-, y «solo hay una cosa que les permite evadirse: los deportes televisados».

Así que los medios no están tan lejos de sus lectores, esa élite liberal que sí acude a ellos para informarse. Que los sondeos se equivocaron con Trump es un mito: daban una mínima victoria a la demócrata Hillary Clinton, y de hecho ganó en voto popular. Como también es un mito que los medios no cubrieron el fenómeno Trump. Lo hicieron, y en exceso. Precisamente el intento de la prensa de compensar el intenso escrutinio de su campaña hizo que amplificaran informaciones relativas a Clinton que luego resultaron intrascendentes. Según una convincente investigación de Nate Silver, lo que le costó la presidencia a Clinton fue la carta que hizo pública el entonces director del FBI once días antes de las elecciones.

«Es habitual que la gente guste de recriminar a la prensa por no haber hecho esto o lo otro, o por ocultar esta u otra información. Por supuesto, casi siempre se refieren a asuntos de los que tienen conocimiento gracias a los medios», ironiza Salazar.

«Incansables»
Si de algo ha servido la sacudida del caso Trump, esa sensación de que algo falló, ha sido para que los medios hayan decidido ser «más agresivos, más inteligentes, más profundos e incansables», en palabras de David Remnick, director de «The New Yorker». El diario «The New York Times» ha duplicado el número de periodistas que cubren la Casa Blanca. El 80% de la cobertura sobre Trump durante los 100 primeros días ha sido negativa, y sobre el presidente planea la sombra de la destitución por las constantes informaciones periodísticas sobre la «trama rusa». Las suscripciones a los medios se han disparado, y también el interés por la información de calidad.
Puede que Trump esté haciendo el periodismo grande otra vez.

elpais.com

Todos los hombres del republicano Donald Trump

La reedición del libro de Woodward y Bernstein sobre el ‘escándalo Watergate’ en 1973 es un canto al periodismo.

elpais.com | Jan Martínez Ahrens / 13-06-17
La historia no se repite, ni siquiera se parece; solo transita por los mismos lugares. En el espejo del tiempo, Richard Nixon (1913-1994) y Donald Trump no pueden ser más distintos. El abogado cuáquero vivió desde joven en las entrañas de la política. Fue congresista, senador, vicepresidente ocho años con Dwight Eisenhower, perdió una contienda presidencial contra John F. Kennedy y ganó otras dos a Hubert Humphrey y George McGovern. La última, ya nacido el escándalo Watergate, con uno de los resultados más abultados de la historia. Implacable y sórdido, Nixon fue y será siempre la esencia amarga del republicanismo del siglo XX.

Trump procede de otro planeta. Es un tiburón inmobiliario, un showman catódico, un adorador de la fama cuya ideología cabe en una servilleta. Alguien que jamás se había enfrentado a unas elecciones y a quien la maquinaria del poder envió todos sus anticuerpos antes de caer rendida a sus pies en los comicios más sorprendentes (y sospechosos) del siglo.

Si Nixon representó el triunfo del aparato y su podredumbre, Trump es la victoria de las fuerzas exteriores, el jinete bárbaro del republicanismo. Entre el presidente vivo y el muerto no hay similitudes físicas ni biográficas. Tampoco históricas. La guerra fría ya acabó, y el mundo digital y frenéticamente líquido de hoy es incompatible con el de 1972.

Todo ello es cierto y, sin embargo, Trump y Nixon están unidos por un hilo imposible de cortar. Habitan una zona común, muy anclada en la psicología política, que les hermana a través del tiempo. Quizá proceda del deseo de los progresistas de que el multimillonario neoyorquino sufra un final como el de Nixon. O de que ambos, aunque parezca increíble, se tengan a sí mismos como personajes transformadores de la historia. Hombres providenciales llegados para que la ley les presente sus respetos y no al revés. Sea cual sea la causa, es ese paralelismo el que da nuevo interés a Todos los hombres del presidente, que ahora se reedita en español (Libros del Lince).

El clásico de Bob Woodward y Carl Bernstein es el relato de los dos reporteros clave en el caso Watergate. Escrito con la luminosidad que dan los hechos y rehuyendo de la primera persona, ofrece una visión privilegiada del escándalo que culminó con la dimisión de Nixon la tarde del 8 de agosto de 1974. Es una gran obra, pero no el mejor resumen del escándalo. La posterior publicación de las cintas de Nixon, las biografías y autobiografías de los protagonistas, el trabajo de decenas de historiadores han logrado una reconstrucción mucho más fiel y amplia de lo que ocurrió en aquellos dos años prodigiosos.

“El Watergate que contamos nosotros en The Washington Post entre 1972 y 1974 no es el Watergate que conocemos hoy. Era sólo un atisbo de algo mucho más grave. Cuando Nixon se vio forzado a dimitir, la Casa Blanca se había convertido, en gran medida, en una empresa criminal”, escriben los dos autores en un epílogo.

No se debe leer Todos los hombres del presidente como el texto definitivo sobre Nixon, y por ello mismo hay que extremar las cautelas en la comparación de Trump. Esto no anula los paralelismos. Existen y se multiplican con la lectura del libro. El multimillonario ha declarado a la prensa enemigo del pueblo, también se enfrenta a un fiscal especial y, pese a que las Cámaras tienen mayoría republicana, no se deja de hablar de un remoto impeachment.

El clima nixoniano está ahí y la capacidad de Trump para acelerar su autodestrucción es innegable. En apenas cinco meses ha recorrido más camino que ningún otro presidente para parecerse a Nixon. Pero aún no es Nixon. Ni la trama rusa es el caso Watergate. Las fake news no son aún grabaciones ilegales ni técnicas de aniquilación reputacional. Tampoco hay nadie procesado ni siquiera imputado.

Valga esto para acercarse a Todos los hombres del presidente no como un manual de la caída de Trump, sino como lo que es: un pellizco de pasión. Una parte eléctrica aunque limitada del formidable mecanismo que echó a andar la mañana del sábado 17 de junio de 1972 cuando el redactor jefe de Local del Post descolgó el teléfono y llamó al estirado y un poco repelente Bob Woodward para que se hiciera cargo de un allanamiento en el cuartel general del Partido Demócrata. Ahí empieza una narración que, desde que fue publicada en 1974, nunca ha decepcionado. En cada una de sus 394 páginas late la fuerza del buen periodismo. Las pulsaciones de un diario vivo y total. El ritmo atronador y a veces infartante de una redacción hecha del material con el que se fabrican los sueños.

Woodward y Bernstein sitúan al lector en la mesa de la redacción, en los pasillos del poder, en los garajes de la conspiración. Su relato agiganta el mito del director, Ben Bradlee (1921-2014), ese capitán que supo mantener el pulso firme en las más duras tormentas. Pero sobre todo habla de ellos mismos. Dos reporteros de 28 y 29 años dispuestos al mayor de los combates. Dos periodistas que, procedentes de universos distintos, parecían destinados a chocar.

Woodward se había graduado en Yale, era exoficial de la Armada y tenía ese toque aristocrático que le permitía ganar amistades antes de tender la mano. Bernstein, hecho a sí mismo, había empezado de botones en The Washington Star, escribía reportajes sobre cualquier cosa que fuera susceptible de merecer un titular y se había ganado fama de ser una apisonadora. Dos antagonistas que desde la desconfianza primera hasta la amistad, explotaron la fórmula magistral del periodismo: trabajo, trabajo, trabajo. Levantando teléfonos, pateando los escenarios de la noticia, buscando fuentes, contrastando al milímetro cada línea.

En Todos los hombres del presidente se ofrece un fresco del Washington de principios de los setenta y también el relato de una caída histórica. Pero 43 años después de su publicación, su gran mérito radica en que en sus páginas todavía resuenan las linotipias. Se siente el aroma del tabaco y la tinta de las redacciones antiguas. Se oye teclear la máquina de escribir intentando someter al diablo de la noticia.

La reconstrucción de los dos reporteros del Post es un viaje trepidante por la médula del periodismo. No hay adjetivos innecesarios, los adverbios sirven para tallar al verbo, las frases son nítidas. Mejor olvidar la excelente película de Alan J. Pakula y al propio Trump. No hay que buscar comparaciones. O mejor dicho, si se hacen, hay que dejarse arrastrar realmente por el vértigo del texto. Meterse pasada la medianoche en esa redacción de luces blancas.

Sentir, con la camisa arremangada y el pitillo a medio caer, que el titular de primera página está en el aire y que, a falta de 15 minutos para que las rotativas se pongan en marcha, la Casa Blanca lo acaba de desmentir todo. Todo. Esa es la verdadera historia de Todos los hombres del presidente. La leyenda del periodismo.

México ofrece $us 80.000 por dar con cada asesino de periodistas

Las autoridades recurren a la colaboración ciudadana por no presentar a detenidos ni avances en las investigaciones.
elpais.com | México | 13-06-17
Se buscan asesinos de periodistas. La Procuraduría Federal de la República (PGR, la fiscalía mexicana) ofrece 1,5 millones de pesos (alrededor de 82.000 dólares) para quien dé información que conduzca a la captura de los responsables de los asesinatos de seis periodistas este año. La PGR ha detallado este martes en un comunicado que la recompensa aplica para cada uno de los seis casos y suma un monto acumulado de nueve millones de pesos (casi medio millón de dólares).

La violencia contra la prensa en México se recrudeció durante la primera mitad de 2017, con un promedio de más de un periodista asesinado cada mes, para un total de siete decesos. La PGR busca a los homicidas del guerrerense Cecilio Pineda, asesinado en marzo pasado; Ignacio Miranda, ejecutado en diciembre del año en Jalisco; del cronista sinaloense Javier Valdez, baleado en mayo pasado; Maximino Rodríguez, muerto en abril en Baja California Sur; la chihuahuense Miroslava Breach, asesinada en marzo y a los responsables del ataque contra la periodista jalisciense Sonia Córdoba, en el que su hijo (también periodista) murió.

El exhorto de la PGR no incluye los casos del morelense Filiberto Álvarez, muerto en mayo, ni del veracruzano Ricardo Monlui, ejecutado en marzo. Tampoco aparece el caso del michoacano Salvador Adame, que desapareció en mayo pasado. El anuncio se produce después de las críticas que recibió el Gobierno mexicano al no ser capaz de detener a ningún responsable por los crímenes. Las autoridades tampoco han hecho públicos los avances de las investigaciones.

“La cantidad se entregará de forma proporcional en relación con la veracidad, utilidad, eficacia y oportunidad que la información represente para la localización de los agresores”, ha publicado la PGR en un comunicado. La convocatoria aplica solo para ciudadanos que no trabajen en instituciones de Seguridad Pública, administración de justicia ni dedicadas a la impartición del Derecho Penal.

La propuesta vino a petición de la Fiscalía Especializada en Atención a los Delitos en contra de la Libertad de Expresión (Feadle), que conduce las investigaciones. La Feadle ha atraído en los últimos seis años casi 800 casos y solo tres han recibido una condena condenatoria. Un 99,7% de los casos ha quedado impune

Infobae

Periodistas desafían censura de Maduro y llevan noticias a buses

Jóvenes comunicadores, escritores y artistas crearon El Bus TV para acercar la información sin filtros a los pasajeros.

Infobae /
Una nueva muestra del ingenio del pueblo venezolano para desafiar la censura del régimen de Nicolás Maduro está tomando lugar en los buses que recorren la ciudad de Caracas. Está liderada por un grupo de arriesgados jóvenes que decidieron divulgar las noticias que el aparato represor intenta ocultar.

Desde la llegada de Hugo Chávez al poder, Venezuela se ha convertido en el país de las Américas con mayor nivel de censura mediática y ataques a la libertad de expresión. El cierre hace una década de Radio Caracas Televisión, uno de los medios más críticos con el fallecido presidente de Venezuela, marcó el inicio de una verdadera persecución a periodistas y propietarios de señales de televisión y estaciones de radio, que llevaría a la posterior clausura o apropiación de 111 emisoras radiales, televisivas y periódicos.

Motivado por la asfixiante censura y falta de acceso a información veraz, un grupo liderado por la periodista Laura Castillo y compuesto por comunicadores, escritores y artistas se propuso desafiar la opresión chavista mediante la iniciativa de El Bus TV, noticieros improvisados a bordo de los buses que recorren a diario Caracas con segmentos de tres minutos que emulan las transmisiones noticiosas que se emiten a nivel nacional, pero comunicando la verdad.

Actualizaciones informativas centradas en la muerte de ciudadanos por la brutal represión a las protestas que exigen la salida de Nicolás Maduro, las cuales iniciaron el 1 de abril y ya han dejado 85 muertos, se comparten de manera directa con cientos de personas que no tienen acceso a datos fidedignos, en una nación donde emisoras como CNN en Español y plataformas de noticias online como Infobae han sido bloqueadas (NdR: las apps de Infobae desarrolladas para Android y iOS permiten acceder a la cobertura noticiosa de Venezuela, independientemente de la repetida censura a la versión web).

Aspectos vinculados a la vida diaria, por ejemplo, el desabastecimiento de alimentos básicos como el pan o el exorbitante costo de la canasta básica –que representa hoy día alrededor de cuatro salarios mínimos para una familia en Venezuela–, también son abordados por los anfitriones espontáneos de El Bus TV.

Castillo ha dejado en claro que la iniciativa, que utiliza a los buses operados de manera privada por cooperativas de conductores que no responden a las directivas del gobierno, no se encuentra afiliada a ningún movimiento político y que tampoco ha sido creada como una plataforma para llamar a manifestaciones o protestas callejeras.

Castillo asegura que los pasajeros, quienes pagan en promedio unos tres centavos de dólar para trasladarse hacia sus trabajos todos los días, reciben, en su mayoría, de manera positiva las improvisadas transmisiones noticiosas; asociando lo que escuchan con la realidad que viven a diario y que todo un aparato represor intenta ocultar.

La Justicia electoral absolvió este viernes, con una ajustada votación, a Dilma Rousseff y Michel Temer de las supuestas irregularidades denunciadas en la campaña que compartieron en 2014, con lo que mantuvo en su puesto al actual presidente brasileño

Gobierno de Venezuela amenaza con expropiar diario El Nacional

El matutino reprodujo un reporte del periódico español ABC que vinculó al líder chavista Diosdado Cabello con el narcotráfico.
Infobae |2-06|17
El poderoso líder chavista Diosdado Cabello dijo que entregará el diario El Nacional a la clase trabajadora venezolana si gana una demanda contra ese medio, que consideró dichas declaraciones como una amenaza de “expropiación”.

“Si nosotros ganamos esa demanda, El Nacional pasará a ser el periódico de los trabajadores y las trabajadoras (…) para que tengan un medio de comunicación y para que se diga la verdad”, advirtió Cabello este jueves durante un acto en apoyo al presidente Nicolás Maduro.

En 2015, Cabello, uno de los más prominentes dirigentes oficialistas, demandó a El Nacional por “difamación e injuria”, luego de que éste reprodujera un reporte del periódico español ABC que lo vinculaba con el narcotráfico.

Aunque no ha trascendido qué tipo de reparación exige el político, por la misma publicación el medio digital La Patilla fue condenado a pagarle unos 500.000 dólares por “daño moral”, según reveló él mismo el miércoles.

“Diosdado Cabello amenaza con expropiar El Nacional”, señaló una nota publicada en el sitio web del medio, duro crítico del gobierno y uno de los de mayor tradición en Venezuela con 74 años de circulación.

“Escúchame, Diosdado, yo no te tengo miedo ni El Nacional tampoco (…). ¿Quién se cree Diosdado Cabello para darle órdenes al sistema judicial?”, expresó Miguel Henrique Otero, presidente editor del diario en su portal web.

Según Cabello, la idea de entregar el control del diario a los trabajadores surgió durante una conversación sostenida el miércoles con el gobernante socialista.

“No es por la plata, sino por la verdad”, subrayó. El dictamen contra La Patilla y la advertencia a El Nacional se presentan en medio de masivas protestas opositoras contra Maduro, que dejan 75 muertos en dos meses.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa ha contabilizado decenas de agresiones contra periodistas durante las movilizaciones, a la vez que denuncia una política de “censura y autocensura” impuesta por el gobierno a medios de comunicación.

Maduro, por su parte, acusa a un sector de la prensa de hacer parte de una conspiración para derrocarlo, mediante una campaña sistemática de desprestigio contra su administración.

La Jornada

Diario The New York Times reducirá número de editores

También elimina el defensor del lector. El diario ofrece bajas incentivadas a sus empleados para contratar hasta 100 nuevos redactores.

 

elpais.com / Washington |1-06-17
The New York Times prepara una reestructuración interna para hacer frente a los desafíos de la digitalización. El diario anunció este miércoles que ha ofrecido bajas incentivadas a sus empleados con el objetivo de reducir el número de editores. A cambio, ha prometido aumentar el de redactores. También elimina la figura del Defensor del Lector y la sustituye por un coordinador que estará en contacto con periodistas y lectores en Internet.

Las bajas incentivadas se dirigen especialmente a los editores. El rotativo confía en contratar con el ahorro hasta 100 nuevos redactores, según anunciaron en un documento interno el director ejecutivo, Dean Baquet, y el director de gestión, Joseph Kahn. “Nuestro objetivo es inclinar significativamente la balanza de editores a redactores en el Times, dándonos más trabajo propio de periodistassobre el terreno”, escriben en el documento.

El diario neoyorquino cuenta actualmente con dos filtros de edición que supervisan una información antes de que se publique. Ahora pasará a tener un solo grupo de editores y habrá otro editor que “mirará por encima de sus hombros antes de la publicación”.

La decisión del Times, cuya plantilla el año pasado se estimaba en alrededor de 1.300 empleados, busca acelerar la producción de noticias con más reporteros y una edición más rápida para hacer frente a la creciente competencia de otros medios, en especial The Washington Post, con el que mantiene una reñida pelea de audiencia online.

Es imposible no sacar lecturas tampoco sobre el momento que vive el periodismo en Estados Unidos. Desde Richard Nixon, no se recuerda un mandatario que haya criticado tan ferozmente a la prensa. Donald Trump ha definido como el “enemigo del pueblo” a los medios de comunicación. No hay un diario que le obsesione más en su cruzada que el Times, con el que mantiene una relación de amor y odio. Lo describe como “fallido”, pero le concede un acceso privilegiado como presidente.

El efecto Trump parece estar beneficiando al Times. El diario registró en el primer trimestre de este año su mayor crecimiento en suscriptores digitales, superando los 2,2 millones, después de batir su anterior récord a finales de 2016 coincidiendo con las elecciones presidenciales. Como otros periódicos, ha utilizado las críticas de Trump para promocionar su oferta de suscripciones mediante la promesa de esclarecer los “hechos” detrás de los escándalos que acechan al presidente.
Como el conjunto de la prensa escrita, el diario sufrió un descenso, del 7%, de los ingresos por publicidad. El periódico, que cuenta con ediciones en chino y español, se ha embarcado recientemente en una expansión en Australia.

Por otra parte, el Times justificó en el efecto de Internet la eliminación, a partir del viernes, de la defensora del lector, una posición que creó después de un escándalo de plagio en 2003. “Nuestros seguidores en las redes sociales y lectores en Internet se han unido para servir colectivamente como un defensor del lector moderno, más vigilante y enérgico que lo que una persona puede ser”, dijo el presidente del diario, Arthur Sulzberger.

El periódico anunció esta semana la creación de una nueva plataforma, llamada Readers Center y coordinada por una editora de la sección de Internacional, para “capitalizar el conocimiento y experiencia de nuestros lectores” y tratar de ofrecer respuestas más rápidas a sus comentarios o preocupaciones.

Infobae

Donald Trump acusa a medios de “fabricar mentiras”

“Las palabras ‘según fuentes’… es muy posible que esas fuentes no existan sino que sean inventadas”, escribió en su cuenta Twitter.

Infobae | Washington | 28-05-17

El presidente Donald Trump acusó este domingo a los medios de comunicación de “fabricar” muchas de las noticias que publican sobre la Casa Blanca e “inventar” las fuentes anónimas en las que se basan, al referirse a las últimas filtraciones de inteligencia.

En una serie de tuits, Trump pareció reaccionar a las recientes noticias con fuentes anónimas que han relacionado a su yerno, Jared Kushner, con la investigación sobre la injerencia de Rusia en las últimas elecciones, y han asegurado que el mandatario se plantea grandes cambios en la Casa Blanca.

“Es mi opinión que muchas de las filtraciones que salen desde dentro de la Casa Blanca son mentiras fabricadas, inventadas por los medios de comunicación falsos”, escribió Trump en su cuenta de Twitter, con la etiqueta “#FakeNews”.

“Cuando vean las palabras ‘según fuentes’ en los medios de comunicación falsos, y no mencionen nombres… es muy posible que esas fuentes no existan sino que sean inventadas por escritores de noticias falsas. ¡Las noticias falsas son el enemigo!”, añadió en otros dos tuits.

Desde que llegó al poder en enero pasado, Trump se ha mostrado frustrado por las filtraciones a la prensa que provienen de la Casa Blanca o de las agencias de inteligencia estadounidenses, y en febrero aseguró que había encargado una investigación de esos actos “criminales” y que los responsables pagarían “un gran precio”.

El mandatario, que acaba de regresar de una gira internacional en la que limitó su presencia en Twitter, podría estar irritado por las revelaciones acerca de Kushner, sobre el que el diario The Washington Post publicó el viernes un artículo citando “funcionarios estadounidenses que han tenido acceso a informes de inteligencia”.

Sin embargo, en otro tuit, confirmó que hubo filtraciones verídicas de inteligencia, al resaltar el malestar de la primera ministra británica, Theresa May, por la difusión de informaciones sensibles sobre el atentado de Manchester que habían sido compartidas por agencias del Reino Unido.

Tanto el Wall Street Journal como el Washington Post informaron, además, de que Trump se plantea hacer grandes cambios en la Casa Blanca, incluida la posibilidad de despedir o reducir el papel del vocero Sean Spicer.

En sus mensajes de este domingo, el mandatario se refirió también a su gira de nueve días al extranjero, de la que dijo que “fue un gran éxito para Estados Unidos”, y aseguró que su “trabajo duro” en el viaje producirá “grandes resultados”.

Además, volvió a destacar la “gran victoria” en el estado de Montana del candidato republicano Greg Gianforte, acusado de agredir a un periodista y quien este jueves se hizo con un escaño en la Cámara de Representantes en una elección especial.

“¿Se ha dado alguien cuenta de que la carrera por el escaño de Montana fue algo muy importante para los demócratas y los medios de comunicación falsos hasta que el republicano ganó? Su victoria se cubrió muy mal”, opinó Trump, quien no se ha pronunciado aún sobre el escándalo que ha generado la agresión de Gianforte a un periodista.

@EjeCentral

Un periodista de un diario ruso es asesinado en Siberia

Un comité de investigación local señaló que su muerte -por arma de fuego- pudo haber sido motivada por su trabajo.
Agencias/
El redactor jefe del diario local Ton-M en Siberia, Dmitri Popkov (42), crítico del gobierno, fue asesinado a tiros, informaron las autoridades este jueves. Un comité de investigación local señaló que su muerte pudo haber sido motivada por su trabajo. Informó que el cuerpo tenía heridas de bala y fue hallado frente a su casa en la ciudad de Minusinsk, una localidad situada a 440 kilómetros al sur de Krasnoyarsk, en Siberia.

Ton-M, fundado por Popkov en 2014, es una de las pocas publicaciones regionales que ha criticado abiertamente a las autoridades locales y funcionarios del partido Rusia Unida respaldado por el Kremlin.

Popkov es el segundo periodista ruso asesinado en lo que va de año. Fue brevemente miembro del concejo municipal de Minusinsk hasta que fue destituido.

A finales de abril, el reportero Nikolai Andruchshenko murió en San Petersburgo como consecuencia de una violenta agresión que sus colegas consideraron que fue motivada por el carácter sensible de sus investigaciones sobre corrupción.

“La investigación contempla varios móviles para este asesinato, entre ellos que pueda haber sido motivado por las actividades profesionales de la víctima”, declaró el comunicado del comité de investigación.

Por su parte, el Ministerio del Interior acordonó la zona y anunció la apertura de una investigación por “asesinato”.

Rusia ocupa el lugar 148 en la clasificación mundial de la libertad de prensa establecida por la organización Reporteros Sin Fronteras, por detrás de México, Zimbabue, Honduras, Argelia o Venezuela.

En la mayoría de los casos, las investigaciones policiales sobre las agresiones a periodistas no dan resultados.

El caso más conocido es el de la periodista opositora Anna Politkovskaya, asesinada en Moscú el 7 de octubre de 2006. Cinco hombres, cuatro de ellos chechenos, fueron condenados a severas penas de cárcel por su muerte, pero la justicia nunca identificó al autor intelectual de este asesinato.

AFP

Denuncian que candidato republicano agrede a un periodista

Un reportero de The Guardian dijo que Greg Gianforte le tiró al suelo cuando se le acercó a hacerle una pregunta.

elpais.com/ Los Ángeles / Pablo Ximénez de Sandoval
La elección especial a congresista por Montana, que se celebra este jueves, dio un giro inesperado el miércoles por la tarde cuando el candidato republicano, Greg Gianforte, supuestamente agredió a un periodista internacional delante de testigos. Ben Jacobs, reportero del diario británico The Guardian, aseguró que Gianforte le había tirado al suelo violentamente cuando se le acercó a hacerle una pregunta. El sheriff local investiga los hechos como agresión.

Sobre las 19.30 de la tarde, hora de Washington, Jacobs tuiteó: “Greg Gianforte me acaba de arrojar al suelo y me ha roto las gafas”. Poco después publicó un audio del incidente captado por una televisión. En él, se le oye preguntar al candidato republicano por su opinión sobre el informe del Congreso sobre los efectos de la ley sanitaria de los republicanos, conocido el miércoles por la mañana. Gianforte elude la pregunta. Cuando Jacobs insiste, se oye un tumulto y a Gianforte gritando: “¡Estoy harto de vosotros!”. Después se oye a Jacobs decir acongojado: “Me acabas de arrojar al suelo y me has roto las gafas”, y pide a los presentes que le den sus nombres como testigos.

La palabra en inglés que utiliza Jacobs es body-slam, que es el gesto de agarrar a alguien y arrojarlo violentamente contra el suelo, como en las peleas de lucha libre.

El equipo de campaña de Gianforte publicó un comunicado en el que dice que Jacobs “entró en la habitación sin permiso, plantó una grabadora en la cara de Greg de forma agresiva y empezó a hacer preguntas impertinentes”. Según esta versión, el candidato “le pidió que bajara la grabadora y Jacobs se negó”. Entonces intentó coger el teléfono, Jacobs a su vez le agarró de la muñeca “y los dos cayeron al suelo”. En la grabación no se oye a Gianforte pedir a Jacobs que baje el teléfono.

Los que estaban allí presentes eran un equipo de Fox News de tres personas que iban a entrevistar al candidato. La periodista Alicia Acuna publicó poco después su propia versión de lo sucedido, en la que describe los hechos básicamente igual que Jacobs y añade que el candidato “le agarró del cuello con ambas manos y lo arrojó al suelo”. “Nos quedamos mirando incrédulos”, dice.

Una cuarta versión de lo sucedido la proporcionó la periodista Alexis Levinson, de Buzzfeed, que estaba en la habitación. “No estoy segura de haber visto nada como esto antes”, dijo en Twitter. No vio la escena, pero la oyó desde la habitación de al lado. Vio a Jacobs en el suelo y oyó los gritos de Gianforte.

El altercado sucedió justo antes del último acto de campaña del republicano, una barbacoa popular en la localidad de Bozeman. Agentes del sheriff hablaron con el candidato y con los testigos. Gianforte abandonó el lugar sin hablar en el acto de campaña. Jacobs acudió a un hospital a que le vieran el codo sobre el que había caído al suelo. En la noche del miércoles la oficina del sheriff comunicó que investiga los hechos como una agresión.

El incidente puede ser explosivo para la que ya era de por sí una elección sorprendentemente vigilada de cerca por los dos partidos de Estados Unidos. Se trata de la elección del único congresista de Montana (un millón de habitantes) para sustituir a Ryan Zinke, que va a hacerse cargo del Departamento de Interior en el Gobierno de Donald Trump. La elección está, como dice Gianforte, “más ajustada de lo que debería” en un Estado que votó abrumadoramente por Trump y es en general conservador en las elecciones federales, pese a tener un gobernador demócrata.

El rival de Gianforte es Rob Quist, un cantante folk sin experiencia previa en política que, sin llegar a estar nunca por delante en las encuestas, ha conseguido poner nervioso al Partido Republicano. Quist ha recaudado seis millones de dólares para su campaña, según Político. El propio Trump se ha implicado en apoyo de Gianforte.

De nuevo, como sucedió en la elección especial del Distrito 4 de Georgia, una plaza que en teoría debería ser segura para los republicanos de repente está en el aire por la intensa movilización demócrata que ha provocado la presidencia de Trump. También por el propio peso que Trump supone para los suyos, que tienen que enfrentarse a preguntas sobre Rusia, los recortes sociales o una reforma sanitaria difícil de defender. Así, una elección marginal como debería ser la del congresista por Montana es este jueves el centro de la tensión de Washington, una nueva prueba para ver cuál va a ser el efecto de Trump en las elecciones legislativas de 2018.

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Correa rompe ejemplar de un diario a días de su relevo

“El más grande adversario (del gobierno) ha sido esa prensa corrupta”, dijo. Llamó a los ecuatorianos a dejar de comprar periódicos.

APLP / La Paz / 20-05-17
El presidente del Ecuador, Rafael Correa, rompió este sábado (20) un ejemplar del diario La Hora, a pocos días de su relevo por Lenín Moreno, previsto para el miércoles 24 de mayo, en una de sus últimas apariciones como Jefe de Estado.

Fustigó a la prensa al dar su último informe semanal de labores. “A estas alturas de mi vida no voy a guardar las formas en estas cosas, digo las cosas frontalmente. El más grande adversario (del gobierno) ha sido esa prensa corrupta, mercantilista que nos ha tratado de engañar permanentemente”, expresó Correa en su último resumen de actividades realizado desde la ciudad de Guayaquil, según reporte de la agencias AFP.

Tras criticar a un canal de televisión que “sacó un compendio de lo peor de los enlaces ciudadanos”, Correa -que ha mantenido una relación tensa con un sector de la prensa- rompió un periódico. “Para que tengan material para el próximo lunes, aquí está diario La Hora. Entiendan que ya no sorprenden a nadie”, dijo mientras rasgaba las páginas del rotativo.

“Vamos a terminar en esta última parte del enlace, recordando la principales mentiras que impuso la prensa corrupta, nuestra más grande adversaria estos años”, dijo Correa, según el diario La Hora.
Cuestionó también que “¿para alguno de ustedes ha sido problema la ley de comunicación?” e invitó a leer los titulares para constatar las injurias que ha recibido por parte de sus “más grandes adversarios”, como los denomina.

Correa refutó que “debemos ser objetivos, no podemos inventar cosas, debemos ser muy rigurosos. Gente que se creen dueños del país, y se creen con derecho poner el programa del gobierno. Sentencian en sus titulares, no en los tribunales, eso no fortalece la democracia, eso atenta contra el estado de derecho”.

La crítica de Correa alcanzó al diario El Universo, que a su juicio también tergiversa y evidencia “mala fe”, según reporte del diario elcomercio.com “¡Para que se quejen como les dé la gana, donde les dé la gana!”, aseveró mientras rasgaba el tabloide La Hora, aludiendo a las denuncias de algunos medios sobre violaciones a la libertad de prensa desde el gobierno.

“No hay remedio, esa gente no va a cambiar, están en una lucha por el poder que tenían antes, someter a los gobiernos, hacer lo que les dé la gana”, subrayó Correa, quien en cambio llamó a comprar el diario El Telégrafo, actualmente gestionado por el Estado. El punto más álgido de la disputa del presidente con los grandes medios fue la condena, el pasado 16 de febrero, a tres años de cárcel y el pago de 40 millones de dólares contra tres directivos y un ex editor de El Universo, a quienes demandó por injuria, aunque once días después pidió anular la pena.

Correa sugirió boicot
El presidente Correa también llamó a los ecuatorianos a hacer un boicot dejando de comprar periódicos y de ver canales de televisión a los que acusó de atacarlo con mentiras para recuperar el poder que tenían antes de su gobierno.

“Podríamos realizar un boicot ciudadano a esta prensa. Tenemos 80% de apoyo popular. ¿Cómo podemos colaborar con la revolución ciudadana? No compren esta prensa corrupta ni para hacer cangrejadas ni para madurar aguacates”, dijo Correa en su informe semanal de labores, según reporte del diario elcomercio.com

El mandatario indicó que esta “campaña” debería emplear redes sociales como Twitter, además de mensajes por teléfono y en la calle, y expresó que “ojalá dejen de ser tan rentables esos negocios”.

“Tenemos cómo defendernos, dejando de comprar esa porquería que se llaman periódicos, dejando de ver esos canales que hacen politiquería en lugar de informar”, aseveró el gobernante, enfrentado con un sector de la prensa al que acusa de intentar desestabilizarlo en favor de poderosos grupos.