Periodista vivió 1.100 días en una cárcel de México acusado de narco

Jesús Lemus Barajas fue acusado de ser uno de los jefes del Cártel de la Familia Michoacana. Durante tres años convivió con capos hasta que demostró su inocencia

infobae.com| Ciudad de México| Juliana Fregoso|20|08|17
En mayo de 2008, el periodista mexicano Jesús Lemus Barajas era director de un medio local en el municipio de La Piedad, en Michoacán, el estado en el que dos años antes el entonces presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, había lanzado su famosa guerra contra el narco, que se convertiría en el estandarte de su gobierno.

En medio de esta guerra, Lemus Barajas empezó a publicar información en la que relataba presuntas relaciones de gente cercana a Calderón con el Cártel de la Familia Michoacana.
Sucedió lo que nunca hubiera pensado: el 7 de mayo fue detenido en Guanajuato acusado de ser el segundo de los líderes más importantes de la Familia Michoacana y después enviado a un penal de alta seguridad donde convivió con jefes narco, secuestradores, criminales y hasta el asesino confeso de un ex candidato a la presidencia.

En entrevista con Infobae, asegura que en medio de estos personajes encontró la solidaridad que le permitió preparar la apelación a través de la cual se reconoció su inocencia, pero también sobrevivir en medio de un infierno que convirtió en dos libros en los que platica pasajes desconocidos de estas figuras, pero también la historia de cómo ha sobrevivido a las persecuciones y amenazas de las que sigue siendo objeto.

“De la noche a la mañana terminé siendo secuestrado por la Policía Ministerial de Guanajuato. Me llevan y termino acusado de narcotráfico. Me ponen en una estructura jerárquica que diseñó el Ministerio Público en la que primero estaba ‘El Chayo’ (uno de los fundadores del cártel), luego yo, después ‘La Tuta’ (el último líder) y luego toda la estructura”, relata.

Las horas siguientes fueron de terror. Recibió toques eléctricos, fuertes golpes en la cabeza y en la espalda, lo ahogaban con bolsas de plástico en la cabeza. Fue torturado a tal grado que su estado físico le impidió firmar una declaración pre fabricada en la que reconocía pertenecer al grupo criminal.

“Primero querían que firmara que era miembro de Los Zetas, luego del Cártel del Golfo, luego de la Familia Michoacana. No podía firmar porque después del proceso de tortura no sentía las manos, no podía ni levantar ni el lápiz, si hubiera estado más cuerdo a lo mejor sí hubiera firmado. No fue una decisión consciente no firmar sino natural por la ‘madriza’ que me pusieron”, recuerda.
Sin una confesión firmada, Lemus Barajas fue trasladado a la cárcel de máxima seguridad de Puente Grande, en el estado de Jalisco, a donde llegó “recomendado”, como se dice en México cuando un reo tiene que recibir un tratamiento “especial”.

A su llegada a la cárcel recuerda que fue recibido a gritos, obligado a desnudarse enfrente de un grupo de policías y una enfermera que era la encargada de inspeccionar sus cavidades corporales. Después de haber ingerido una sustancia que le secó la boca tuvo que correr esposado por un largo pasillo. Durante seis meses era despertado en la noche y obligado a correr desnudo en una superficie del tamaño de una cancha de basquetbol, después lo hincaban para que unos perros le ladraran en las orejas, no recibía visitas, en días tampoco alimentos o no lo dejaban bañarse “solo faltó que entrara otro ‘cabrón’ a mi celda a violarme”.

Compañías inesperadas
En la cárcel todos sabían que Lemus Barajas era periodista porque a su llegada al pabellón donde estaba su celda, un guardia lo gritó ante todos los reclusos. Conforme fueron pasando las semanas empezó a conocer a sus compañeros de las celdas contiguas con los que sólo interactuaba en las noches, a través de pequeñas charlas mientras no estaban los guardias.

Entre estos personajes estaba Rafael Caro Quintero, ahora prófugo, uno de los fundadores del Cártel de Guadalajara; Alfredo Beltrán Leyva “El Mochomo”, también narcotraficante; Daniel Arizmendi “El Mocha Orejas”, un secuestrador famoso por mandar las orejas de sus víctimas a sus familiares; Mario Aburto Martínez, acusado del asesinato del ex candidato presidencial Luis Donaldo Colosio en 1994; Armando Amezcua Contreras, del extinto Cártel de los Amezcua; Humberto Rodríguez Bañuelos “La Rana”, asesino del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo; Álvaro de León “El Duby”, integrante de una banda llamada “los narco satánicos”; Carlos Rosales, el fundador de La Familia Michoacana y Noé Hernández “El Gato, preso por violar y asesinar a dos niñas.

Recuerda que cuando estaba en el área de Observación y Clasificación, las charlas nocturnas en la cárcel giraban en torno a enfrentamientos entre cárteles, muertos, venganzas y cargamentos de droga. Él no tenía mucho que platicar sobre esos temas se limitaba a escuchar y a escribir apuntes en pedazos de papel sanitario con una tiza improvisadasobre los relatos de sus compañeros que después entregaba a su esposa y a su hija en los locutorios. Para sacarlos de la cárcel los escondían en los zapatos y así los fueron guardando.

“El Gato”, relata, fue el primero que se dio cuenta de su inocencia porque en sus charlas, no tenía muchas historias violentas que contar.

Carlos Rosales pudo confirmar que no formaba parte de la estructura de la Familia Michoacana, “el siempre me reconocía que era periodista”, afirma y reitera que es “una víctima de la guerra del narcotráfico de Felipe Calderón. A mí me llevó a la cárcel ser periodista”.

Cuando pasó al área de Procesados ocupaba la celda 159, su vecino de la celda 160 era Caro Quintero quien ahora es uno de los hombres más buscados de México y Estados Unidos. Fue precisamente el capo junto con Amezcua quien lo ayudó a preparar su apelación ante un juez luego de haber recibido una sentencia de 20 años y del asesinato de sus tres abogados.

Las confesiones
Jesús Lemus afirma que dos cosas le fueron de utilidad para sobrevivir a la cárcel: “Nunca dejé de ser periodista, mientras estuve ahí siempre pensé que estaba trabajando, que estaba investigando. Eso me ayudó a no pensar que tenía a cuestas una condena de 20 años, porque si no me hubiera derrumbado”.

La otra es que siempre trató de conservar un bajo perfil. Por su carácter logró ganarse la simpatía de muchos reos, “algunos me veían como bufón y por eso les caía bien”. Cuando recibió sentencia pasó a otra área del penal en la que ya podía interactuar con otros reose incluso tener libretas y algo para escribir.

Con la interacción fueron llegando las confesiones
Caro Quintero siempre negó que hubiera participado en el asesinato del agente estadounidense Enrique Camarena Salazar, en 1985, y por el cuál fue detenido y sentenciado a 28 años de cárcel.
“El Mocha Orejas” le confesó que siempre le cortaba las orejas sus víctimas porque a su juicio era la parte del cuerpo que menos usaba el ser humano.

“Decía que yo era muy preguntón y me respondía que las orejas eran la parte que menos le duele y que menos utiliza una persona, ‘si te molesta no tener orejas te compras una pelucas y te tapas’, decía y se reía”.

Escuchó muchas historias del canibalismo que se practica entre los cárteles de la droga, desde los narco satánicos hasta Los Zetas, “que esto generalmente se les atribuye a Los Zetas, pero yo digo que es algo que lo hacen todos para desaparecer al enemigo”.

Sobre Mario Aburto, sentenciado a 45 años de prisión por el asesinato de Colosio, asegura que no es “él no lo mató”. “Mario Aburto está jodido emocionalmente por los años que lleva de prisión ni siquiera sabe por qué está allí. El lee mucho, pero se queda como retraído en las pláticas”, agrega.
Una de las confesiones que más le sorprendió fue la de “La Rana”, quien en la década de los noventa lo mismo trabajaba para el Cártel de Sinaloa que para los Arellano Félix.

La versión oficial señala que el cardenal Posadas murió el 24 de mayo de 1993 durante un fuego cruzado entre los Arellano Félix y el Cártel de Sinaloa. El prelado habría sido confundido con “El Chapo” Guzmán, según las investigaciones.

“Lo peor es que me revela que la instrucción de matarlo fue del mismo gobierno federal y la única razón que había para matarlo era que estaba traficando armas desde Tijuana hasta Chiapas para hacerlas llegar al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN, del sub comandante Marcos)”, dice el periodista.

“El Estado le dijo que dejara de armar a los zapatistas, no hace caso y por eso contratan a ‘La Rana'”, agrega. Lemus salió libre luego de que un juez determinara que no había elementos suficientes para haberlo condenado por asociación delictuosa y fomento al narcotráfico.

Los 1.100 días que pasó en la cárcel y las historias que ahí conoció quedaron plasmados en sus libros Los Malditos, publicado en 2013, y Los Malditos 2, publicado en 2016. Sin embargo, para él la vida no volvió a ser igual, vive bajo amenazas constantes, no tiene residencia fija y siempre bajo un protocolo de seguridad que le impide estar con su familia.

Polémica en Estambul, la revista que resiste a Erdogan

Odak es una revista marxista-leninista, con una edición mensual en papel, que irrita a sucesivos gobiernos turcos desde su fundación en 1989.

lavanguardia.com|Jordi Joan Baños|Estambul|21|08|17
La incredulidad ante la detención de un periodista turcosueco en el aeropuerto de El Prat se transforma en indignación a medida que Hamza Yalçin va sumando días en la cárcel de Can Brians por decisión de la Audiencia Nacional.

Para enfocar el caso, nada mejor que entrevistar a sus camaradas de Odak, una revista marxista-leninista que irrita a sucesivos gobiernos turcos desde su fundación en 1989 por el propio Yalçin. Dogan Baran, el jefe de redacción, tiene apenas treinta años y ningún miedo a que vengan a buscarle, porque “ya lo hicieron en el 2012”, cuando pasó “tres meses en prisión”.

Más sobrecogedor es el caso del propietario de la publicación, Erol Zavar, condenado a cadena perpetua en el 2001 –antes de que Erdogan subiera al poder– y que sigue entre rejas acusado de “intentar cambiar la Constitución por la fuerza”.

Yalçin molesta más como coordinador de un movimiento social que como periodista
El colaborador Çagri Gökçek, estudiante de bastón blanco, convoca a La Vanguardia ya de noche en “un local cultural” de Kadiköy. Esta es la antigua Calcedonia, donde se proclamó el dogma de la doble naturaleza de Cristo. Aunque hoy no queda casi ningún griego y el icono entre la juventud laica de Odak , sobre banderas amarillas, es el incorruptible Che. Este es el barrio más izquierdista de Estambul –contestatario y festivo– y se quiere también el más europeo, aunque en esta orilla empiece Asia. Lo domina la estación construida por los alemanes hace más de un siglo para viajar burguesamente de Estambul a Bagdad. Otros tiempos.

La arquitectura ferroviaria de Haydarpasha se antoja tan extemporánea –o intemporal– como el tocadiscos y los vinilos de Beethoven junto a los que espera Baran al final de una desangelada calle de tiendas de ortopedia. El movimiento tuvo un Kültür Café en Kadiköy que terminó cerrando “por motivos comerciales” tras varias redadas. Junto al café soluble sirven los principios de su movimiento algo descafeinados respecto a lo que se infiere de la versión electrónica de Odak, que cuenta con edición mensual en papel. Podría confundirse con un boletín de partido, pero lo que hay detrás es el Movimiento de Educación y Solidaridad, que definen como “organización marxista-leninista, no terrorista”.

La polémica ‘ODAK’
El dueño de la revista en la que publicaba cumple cadena perpetua desde el 2001
Por eso desgranan sus quejas hacia las autoridades españolas: “Ningún otro país europeo habría detenido a Hamza Yalçin. Le aplastaron la cabeza contra el suelo, mientras lo esposaban”. Baran y Gökçek están en contacto con la joven pareja de Yalçin, la también colaboradora turcosueca, Seda. “Cuenta que los funcionarios lo desmoralizan diciéndole que le van a caer 22 años”. Protestan por las “torturas” y luego admiten que “maltratos” es un término más ajustado. Sobre todo para alguien como Yalçin al que “le arrancaron las uñas y fue electrocutado en los años ochenta y noventa”.

Hamza Yalçin había sido expulsado del ejército por supuestos vínculos con el THKP-C Tercera Vía. “Pero jamás existió ninguna organización con dicho nombre, inventado por la policía”, asegura Dogan. “Aun así fue condenado a muerte, por lo que tuvo que escapar y huir a Suecia”.

El golpe de 1980 había disuelto los partidos y prohibido a los políticos, kafkianamente, “hablar del pasado, el presente y el futuro”. A la postre, tanto Yalçin como los dos interlocutores de La Vanguardia son alevíes, los chiíes turcos. Aun representando apenas un 20% de la población, están en todas las salsas contestatarias. “Porque siempre hemos sido oprimidos”, exclama Çagri. Yalçin procede de Sivas, localidad que ha padecido varias matanzas.

Entre sorbo y sorbo, reivindican al factótum de Odak, al que en 1990 se volvió a acusar de organizador de un nuevo THKP-C: Direnis Hareketi (Movimiento de Resistencia). “Esa es una organización ilegal, mientras que nuestra revista (odak-direnis.com) es del todo legal”.
En tanto que “principal pluma” y coordinador desde el exilio, Yalçin ha recibido “ayudas” de su movimiento, además de un sueldo como “profesor de Pedagogía en Suecia”. Pero “esencialmente es un periodista de izquierdas”.

Aun así, tres casos han sido reabiertos después del intento de golpe. Dos contra Yalçin y uno contra Odak, del que deberá responder el mes que viene Dogan. “Nos acusan de propaganda de organización terrorista, porque no les gusta que divulguemos masacres de kurdos”. Y siguen: “Para nosotros Fethullha Gülen y Erdogan son lo mismo, los dos vienen del anticomunismo, compar-ten ideología religiosa y lanzaron juntos las operaciones contra la revista entre el 2009 y el 2012. Se han peleado por la pasta”.

Todo indica que al AKP de Erdogan le preocupa menos lo que Yalçin pueda publicar en un boletín minoritario, que su papel como articulador de un movimiento que participó en las protestas del parque de Gezi en el 2013, con implantación en ciudades como Estambul, Ankara, Esmirna, Sivas, Izmit o Kayseri, sobre todo entre estudiantes. Un movimiento aun así, modesto, “de cientos más que de miles de personas”. Pero con sedes y actividades en Münster, Göteborg o París.

“Nos atacan por el tema kurdo y por ser críticos con el islam radical. Y porque propugnamos la unidad de la izquierda, a través del Movimiento Unido de Junio”, estrenado en el 2015. Estas fuerzas apuestan por el apoyo táctico a los izquierdistas kurdos del HDP, para que puedan superar la barrera del 10% de sufragios.

Sin embargo, Çagri admite que en barrios obreros como el suyo, Erdogan arrasa. “Porque durante décadas se adoctrinó que ser de izquierdas era ateo y sucio”.

Atrás queda una semana extraña, con la inauguración de una plaza Fidel Castro en un distrito de clase media de Ankara, no muy lejos de la embajada de España, donde el 15 de agosto un comité de Odak protestaba –como días antes en Kadiköy– contra el arresto. “Haremos otra acción en Esmirna”, concluyen, “y estamos considerando entregarle un ramo de flores negras al cónsul de España en Estambul, con el mensaje ‘Hamza Yalçin, libertad’”.

Cortan transmisión de BoliviaTv cuando una joven habla del TIPNIS

“Queremos que se respete el TIPNIS, que se respete la intangibilidad con todas las garantías”, dijo la joven en frente del presidente Morales y se cortó la transmisión.

APLP|19|08|17
La noche del viernes, la estatal BoliviaTv cortó sorpresivamente su transmisión cuando una joven pidió respeto a la intangibilidad del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), cuya protección fue levantada recientemente por el presidente Evo Morales con la promulgación de la Ley 266 de Protección y Desarrollo Integral del TIPNIS.

Poco antes, Morales recibió el Premio Latinoamericano y Caribeño de Ciencias Sociales “CLACSO 50 años”, en instalaciones de hall de la Vicepresidencia del Estado. El Presidente agradeció el reconocimiento. Luego de su discurso, varios de los asistentes comenzaron a corear su nombre. El maestro de ceremonias había dado por “concluido el acto” y al ver a la joven en el atril le dio el micrófono, y en BoliviaTV una voz en off dijo: “escuchemos parte del acto que prosigue”.

La joven dijo: “soy una ciudadana de Bolivia que exige su derecho al medio ambiente. Queremos que se respete el TIPNIS, que se respete la intangibilidad con todas las garantías que se merecen. Allá afuera hay…”. Al rato el audio fue cortado y también la transmisión del mismo por el canal estatal Bolivia TV.

Desde el estudio, el presentador dijo: “Así, de esta manera hemos llevado imágenes desde el hall de la Viceprecidencia donde fue distinguido el Presidente”. Sin embargo, en el video se observó que la joven continuó su discurso en medio de la rechifla y aplausos de varios de los asistentes. Luego, ella fue hasta donde se encontraba el Vicepresidente, Álvaro García Linera, a quien le estrechó las manos, según reporte del diario Página Siete.

En las calles aledañas a la Vicepresidencia, donde se entregó el reconocimiento a Morales, una reducida protesta contra la carretera fue dispersada con agentes químicos que empleó la Policía.

Los ciudadanos que protestaban, mostraban figuras de animales muertos o el rostro del Presidente como si se tratara de una calavera y letreros en los que escribieron “El TIPNIS es intangible” y otros. Con esta protesta rechazan la posible construcción de la carretera por medio del parque nacional que unirá el trópico de Cochabamba desde Villa Tunari hasta San Ignacio de Moxos en el Beni.

Indígenas y activistas que se oponen a la construcción de la carretera, aseguran que no solo se afectará el ecosistema del lugar sino las formas de vida de pueblos indígenas que habitan en ese territorio de reserva nacional.

La SIP otorgó el Gran Premio de Libertad de Prensa a Luis Almagro

Infobae|15|08|17
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) concedió este martes a Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el Gran Premio SIP a la Libertad de Prensa y honrará también a la prensa independiente venezolana.

Almagro “ha sido un defensor vertical de la aplicación de los preceptos democráticos en las Américas”, aseguró Matt Sanders, presidente de la SIP, al anunciar el premio, que será entregado en octubre próximo.

Sanders destacó especialmente el apoyo de Almagro “a las fuerzas democráticas” en Venezuela, “criticado de manera implacable al gobierno de Nicolás Maduro”.

La SIP, con sede en Miami, indicó que el premio fue concedido a Almagro “por su invalorable defensa e impulso de las libertades de expresión y de prensa como esencia misma de la democracia, tal como las reconoce la Carta Democrática Interamericana”.

El premio también reconoce el trabajo de Almagro en la OEA para combatir la violencia contra la prensa y, en el marco de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), impulsar los numerosos casos de crímenes impunes contra periodistas.

El Gran Premio SIP a la Libertad de Prensa es el máximo galardón que anualmente concede la organización a personas o instituciones que se han destacado por su permanente defensa de la libertad de prensa y de expresión.

De igual forma, la SIP indicó que otorgará una mención honorífica de este galardón a la prensa independiente de Venezuela que, “enfrentando las adversidades antidemocráticas, cumplen con su labor de informar al público”.

La organización regional destacó “la tenacidad, sagacidad y creatividad de periodistas, medios tradicionales y digitales venezolanos para informar al público, pese a estar sometidos a constantes amenazas, actos de violencia, procesos administrativos y judiciales”.

Criticó las “campañas de estigmatización provenientes de la misma cúpula del gobierno que criminaliza la búsqueda y difusión de información”.

Las distinciones de la SIP serán entregadas en el marco de la edición 73 de la Asamblea General de la entidad, que se realizará del 27 al 30 de octubre en Salt Lake City (Utah).

 

Legislativo de La Paz pide espacio radiofónico de Amalia Pando

“Se hará uso del espacio del espacio radial de 4 horas diarias por la mañana (8:00 a 12:00) de lunes a viernes en Radio Líder”, señala la carta de la Asamblea Legislativa.

ANF|La Paz|15|08|17
El presidente de la Asamblea Legislativa Departamental de La Paz (ALDLP), Edgar Apaza, solicitó este martes al director de Comunicación Social de la Gobernación, Edgar Ramos, un espacio matinal en radio Líder. Sin embargo, la petición fue negada por el responsable debido a que dicho espacio ya está cubierto por el programa Cabildeo de la periodista Amalia Pando.

El pedido fue hecho a través de una carta en la que señaló que en el marco del “desarrollo de sus actividades programadas para la legislatura 2017-2018”, haría uso de la radio de la Gobernación por el lapso de cuatro horas diarias.

“Se hará uso del espacio del espacio radial de cuatro horas diarias por la mañana (8:00 a 12:00) de lunes a viernes en Radio Líder a partir de la primera quincena del mes de agosto del presente año”, señala la misiva.

A partir de la nota, el titular de la ALDLP pidió a Ramos hacer las gestiones necesarias ante la Unidad de Comunicación y Protocolo que asumiría la conducción y producción del programa radial propuesto, pese a que es de conocimiento público que Pando, disidente al partido de Gobierno, difunde su programa de lunes a viernes a partir de las 9:00 horas en radio Líder.

La petición del presidente de la ALDLP no fue aceptada por el director de Comunicación Social de la Gobernación quien explicó que ese espacio radiofónico ya estaba ocupado.

“A tiempo de saludar a su alta autoridad, en relación a la solicitud planteada (…) por medio de la presente lamentamos respetuosamente comunicar nuestra imposibilidad de atender su solicitud debido a que dicho horario se encuentra cubierto”, señala la carta de respuesta de Ramos.

 

 

 

Ministra de Comunicación dice que “en el TIPNIS no se oculta nada”

La Administradora Boliviana de Carreteras impuso “secreto a las obras en el TIPNIS”. En el DS 28168 (2005) se reconoce el “derecho de acceso a la información a todas las personas”.

APLP|10|08|17
La ministra de Comunicación, Gísela López, aseguró este jueves que “en el TIPNIS no se oculta nada”, en respuesta a la Asociación Nacional de la Prensa de Bolivia (ANP) que demandó a las autoridades del Gobierno transparencia informativa sobre las construcciones que se realizan al interior de la reserva nacional.

“ANP: derecho a la información no está en un decretito (de Mesa), está en la CPE y es logro de esta revolución. En Tipnis no se oculta nada”, escribió López en su cuenta de Twitter.

Según la Constitución Política del Estado, el artículo 21 sobre derechos civiles señala que las bolivianas y los bolivianos tienen derecho “a acceder a la información, interpretarla, analizarla y comunicarla libremente, de manera individual y colectiva”.

En el Decreto Supremo 28168, promulgado por Carlos Mesa el 17 de mayo de 2005, se reconoce el “derecho de acceso a la información a todas las personas como un presupuesto fundamental para el ejercicio pleno de la ciudadanía y el fortalecimiento de la democracia”.

Establece que toda entidad del Ejecutivo tiene la obligación de entregar la información de manera completa, adecuada, oportuna y veraz, a solicitud de cualquier persona, sin discriminación alguna.

De acuerdo con una nota de la Agencia de Noticias Fides (ANF), la ANP, que reúne a propietarios de medios de comunicación, pidió transparencia informativa y respaldó su solicitud en el principio del Decreto Supremo 28168.

El reclamo de la ANP surgió después de que el diario El Deber denunció la semana pasada que la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) impuso “secreto a las obras en el TIPNIS”.

El tema del TIPNIS volvió a la mesa del debate luego que la Asamblea Legislativa analizara el proyecto de Ley de Protección, Desarrollo Integral y Sustentable del TIPNIS, que abroga la Ley 180 que declaraba la intangibilidad de esa reserva.

El tema del TIPNIS volvió a la agenda pública después que la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores sancionaran el proyecto de Ley de Protección, Desarrollo Integral y Sustentable del TIPNIS, que abroga la Ley 180 o levanta la intangibilidad de esa reserva para construir una carretera que cruzaría por el corazón de la mayor reserva natural del país.

 

La ANP pide transparencia informativa sobre el TIPNIS

Este reclamo surge después que la semana pasada se denunció que la Administradora Boliviana de Carreteras impuso “secreto a las obras en el TIPNIS”.

ANF|La Paz|10|08|17
La Asociación Nacional de la Prensa de Bolivia (ANP) demandó a las autoridades transparencia informativa acerca de las construcciones que se realizan en el Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).

La organización, que aglutina a los principales medios escritos del país y una agencia de noticias, respaldó su pedido en el principio del Decreto Supremo 28168, promulgado por Carlos Mesa el 17 de mayo de 2005.

En la norma se reconoce el “derecho de acceso a la información a todas las personas como un presupuesto fundamental para el ejercicio pleno de la ciudadanía y el fortalecimiento de la democracia”.

Asimismo se establece que toda entidad del Ejecutivo tiene la obligación de entregar la información de manera completa, adecuada, oportuna y veraz, a solicitud de cualquier persona, sin discriminación alguna.

Este reclamo de la ANP surge después de que el diario El Deber denunció la semana pasada que la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) impuso “secreto a las obras en el TIPNIS”.

En la información que dicho medio publicó se indica que la ABC pactó confidencialidad con las empresas que construyen los puentes al interior del TIPNIS.

En ese contexto, la ANP también recordó la vigencia del artículo 106 de la Constitución Política del Estado (CPE) que “garantiza el derecho a la comunicación y el derecho a la información” de las personas.

Además la Asociación remarcó que en el año 2012, la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) declaró que “el acceso a la información es una herramienta fundamental para la construcción de ciudadanía. A través de ella, en las últimas décadas, distintas sociedades del hemisferio han consolidado sistemas democráticos cada vez más asentados y robustos, gracias a la activa participación de sus ciudadanos y ciudadanas en asuntos de interés público”.

 

 

 

Periodista crítico con gobierno de Turquía es detenido en Barcelona

Un magistrado acordó el ingreso de Hamza Yalçin en prisión a la espera de que las autoridades turcas remitan la documentación necesaria para su extradición.

elmundo.es|10|08|17
Los 70 en Turquía estuvieron marcados por choques diarios entre izquierdistas y derechistas. Palizas, secuestros y tiroteos que el ejército turco alentó y luego usó de justificación para ejecutar el sangriento golpe de 1980. La década empezó en 1972 en Kizildere, con la desastrosa operación de rescate de tres técnicos de la OTAN, secuestrados por militantes marxistas-leninistas, que acabó con 13 muertos, rehenes incluidos. Y acabó en Taksim el Primero de Mayo de 1979, con una matanza de 40 trabajadores atribuida al Gladio de la OTAN.

Hamza Yalçin es hijo de aquellos años convulsos, en los que la izquierda era una emulsión de siglas inacabable, y plumas y carabinas planificaban juntas su revolución compartiendo tés y cigarros en las chabolas. Yalçin no figura entre los pistoleros que todavía se honran cada vez que los vecinos de los barrios rojos de Estambul y Ankara salen a la calle. Pero, en 1979, su nombre sí apareció en la lista de dirigentes del Frente/Partido de Liberación del Pueblo de Turquía-tercera vía(THKP/C-üçüncü yol). Hamza Yalçin fue arrestado.

Según el periódico turco Evrensel, aquella detención, bajo acusación de pertenencia a banda armada, le costó seis meses de cárcel, tras los cuales logró fugarse. En 1984, Yalçin viajó por primera vez a Suecia, uno de los tradicionales países de acogida de militantes políticos izquierdistas y kurdos de Turquía. Volvió de allí poco después.

En 1990 y 1994, dos nuevos juicios se abrieron contra el ex intelectual y militante, los cuales le costaron tres años de prisión. Fue absuelto dos veces. Tras estar entre rejas, regresó a Suecia. En 2009, después de que el Tribunal Supremo aceptase su apelación por una condena a cadena perpetua, dijo a la revista Odak (Foco), de la que es columnista, ser víctima de una persecución política. Hamza Yalçin aseguró haber sufrido palizas y torturas a manos de policías turcos.

Curiosamente, en su columna de Odak, Yalçin señaló la cooperación en su contra entre el entonces primer ministro Erdogan y la cofradía de Fethullah Gülen, hoy enemigo número uno del actual presidente y excusa para realizar amplias purgas bajo acusación de terrorismo.

Treinta años después de su establecimiento en Suecia, Hamza Yalçin posee la nacionalidad sueca y es uno de los miembros de la Asociación de Escritores de Suecia. Peina canas. Sus dedos entienden más de lápices que de cañones. Aun así, en la Turquía de los 140 periodistas encarcelados, la que en 2016 abrió 4.936 investigaciones por insultar a Recep Tayip Erdogan -1.080 de los cuales acabaron en condena para el procesado-, una nueva acusación le aguardaba en el mostrador de pasaportes del aeropuerto de El Prat.

De acuerdo con el Evrensel, hay dos nuevas causas, abiertas el pasado abril, contra Yalçin. Una por «insultar al presidente de la República de Turquía», y otra por «propaganda terrorista». No obstante, en un comunicado publicado en las últimas horas en su web, Odak indica que la alerta roja de Interpol que apareció en los monitores de la Policía española hace referencia a una operación antiterrorista lanzada contra esta revista de izquierdas en 2010. «Como si no fuera suficiente con Turquía, ahora exponen a Yalçin a una conspiración internacional», sentencian desde el medio.

 

Gobierno de Trump evalúa obligar a periodistas a revelar sus fuentes

El Vicefiscal General aclaró que las pesquisas apuntan contra los funcionarios y dejó abierta la posibilidad de investigar contra los que publican la información.

infobae.com|07|08|17
Los fiscales estadounidenses están revisando las directrices que evitan que los periodistas sean convocados por los tribunales para ser interrogados sobre sus fuentes, aunque no se pretende procesarlos, según señaló este domingo un alto funcionario del Departamento de Justicia.

“Vamos tras el soplón, no tras el periodista. Vamos tras personas que cometen delitos”, dijo el subsecretario de Justicia, Rod Rosenstein, al programa Fox News Sunday, dos días después de que funcionarios pidieran medidas drásticas para impedir las filtraciones de información del gobierno que, aseguran, minan la seguridad del país.

De cualquier forma, Rosenstein dejó abierta la posibilidad de que los reporteros puedan ser investigados por violar otras leyes, que no especificó: “En términos generales, los que publican información no están cometiendo un crimen. Pero podría haber circunstancias en que lo hagan”.
El viernes, el vicefiscal general había declinado emitir comentarios cuando se le preguntó sobre la posibilidad de que los fiscales traten de enviar a prisión a periodistas.

Los funcionarios actualmente están revisando las directrices que dificultan que los fiscales citen a declarar a los periodistas acerca de sus fuentes, reiteró Rosenstein el domingo.
Dijo que los “obstáculos procesales” pueden estar retrasando las investigaciones sobre las filtraciones. Sin ofrecer detalles, aseguró que el número de esas investigaciones se ha triplicado durante los primeros meses del gobierno del presidente Donald Trump.

Mientras tanto, un funcionario del gobierno del ex presidente Barack Obama hizo eco de las preocupaciones de Rosenstein. “Las filtraciones están ahora muy mal. Nunca las había visto tan mal”, aseguró el ex secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, al programa Face the Nation de la cadena CBS. Pero advirtió que si el Departamento de Justicia persigue a reporteros por indagar sus fuentes podrían tener consecuencias inesperadas.

“Antes de decidir enfrentarse a periodistas, reporteros y quizás citar judicialmente a sus fuentes, debe estar alerta de que las cortes van a involucrarse y eso tiene el potencial de crear un mal precedente legal en esta área”, dijo Johnson.

Recientemente, el presidente Donald Trump, luego de sus duras críticas al fiscal general, Jeff Sessions, lo elogió por su esfuerzos en luchar contra las filtraciones en el seno del gobierno.

Cierra el ‘Buenos Aires Herald’, diario en inglés en Argentina

Iba a cumplir 141 años, cayó en manos de un empresario cercano a los Kirchner. Era el único diario que denunciaba el terrorismo de Estado en dictadura.

elpais.com| Buenos Aires| Carlos E. Cué|1|08|17|
Para los periodistas y los luchadores por los derechos humanos argentinos, el Buenos Aires Heraldera un mito. Por eso su cierre definitivo, anunciado el lunes después de 140 años saliendo a la calle ininterrumpidamente, fue un golpe duro. En plena dictadura militar (1976-1983), este centenario diario en inglés, que nació en 1876 para informar a la numerosa y pujante comunidad británica en Argentina –comerciantes, industriales, granjeros, constructores del ferrocarril- era el único periódico que se animaba cada día a denunciar el terrorismo de Estado que dejó miles de desaparecidos.

Los periódicos argentinos, presionados por la dictadura, ocultaban los delitos de lesa humanidad. Y los periodistas del Herald, en especial su director, Robert Cox, y su mano derecha, James Neilson, se jugaban literalmente la vida para contar lo que hacían esos Ford Falcon que se llevaban a la gente de sus casas para no volver jamás. La dictadura no quería que se contara y muchos argentinos tampoco querían saber. Pero el Herald no dejó un solo día de contar las atrocidades, pese a las amenazas que forzaron a Cox a abandonar el país y dejar el diario en manos de Nielson y una pequeña redacción de valientes.

“Siempre me había preguntado como en Alemania los nazis pudieron asesinar a siete millones de personas sin que la sociedad hiciera nada. Tuve la respuesta en Argentina, la gente no quería saber lo que estaba pasando. Pero es ahí cuando el deber del periodista es informar, y es lo que hicimos. Y me siento orgulloso, tengo amigos que salvaron la vida porque salió su nombre en el Herald y por eso no los mataron”, recuerda Cox, ahora jubilado, desde su casa en Charleston (EEUU). Aún pasa varios meses al año en Argentina.

“Nunca he trabajado para un periódico tan valiente. Chiquitito pero muy peleón. Es un día triste, siempre me sentiré orgulloso de haber trabajado en esa época en ese diario. Neilson volvía a casa cada día por una ruta diferente. Podían matarlo en cualquier momento. No hay forma de describir lo tremendamente valientes que fueron”, cuenta John Carlin, el periodista de EL PAÍS, que vivió en Argentina e inició su carrera en el Herald, en plena dictadura. Hacía de todo pero también historias de desparecidos, y como los demás recibió amenazas. “Aunque nada comparado con lo que sufrieron Cox y Neilson”, recuerda.

La dictadura apretó, detuvo a Cox durante un tiempo y logró que saliera de Argentina cuando amenazaron a su hijo, pero nunca se atrevió a cerrar el periódico. La publicación en inglés, y por tanto con una difusión limitada –aunque algunos editoriales se traducían al castellano para generar más impacto- y tener un editor estadounidense, un país con el que la dictadura quería tener buenas relaciones, le salvó y le permitió salir cada día con historias que nadie más se atrevía a contar.

“El editor, que era de Carolina del Norte pero estaba enamorado de América Latina, siempre me apoyó. Los medios argentinos silenciaron todo. Un día, poco después de empezar la dictadura, me llevaron a ver a [Jorge Rafael] Videla, que se mostró muy amable. Me dijo ‘los demás periodistas entienden la situación, no sé por qué ustedes no’. Allí había un periodista de La Prensa que me dijo ‘hay que entender que tal vez haya que hacer cosas no muy agradables’. Yo le dije a Videla ‘pero los secuestros siguen, la gente está desapareciendo, nuestro deber es informar’. No me contestó pero era evidente que íbamos a tener muchas dificultades”, cuenta Cox.

Las madres de los desaparecidos acudían a la prensa argentina y algunos periodistas les recomendaban que fueran “a los locos de los ingleses, que publican todo”. Cox recuerda que en sus 140 años de historia el Herald siempre defendió valores democráticos. En los años 30, cuando tenía un gran rival también en inglés, The Buenos Aires Standard, este último se colocó del lado de los nazis y el Herald con los aliados. El Standard desapareció en 1954.

“El Herald mostró la importancia del periodismo en momentos difíciles. Ahora en EEUU, con Trump, vemos que es clave. En Argentina hay muy buenos periodistas, pero el problema son los dueños. El Herald hizo buen periodismo hasta el final, pero tenía malos dueños”, señala Cox.
El principio del fin del Herald llegó cuando dejó de estar en manos extranjeras, lo que le había dado una gran independencia. En 2007 lo compró el argentino Sergio Szpolsky, un empresario de medios cercano a los Kirchner.

Finalmente acabó en manos de Cristóbal López, también cercano al kirchnerismo, que está cerrando varios medios tras la salida del poder de Cristina Fernández de Kirchner, su gran aliada. Después de varias crisis e intentos por mantenerlo en formato digital, el Herald, un decano que nació poco después del histórico La Nación, se apagó definitivamente el lunes. Y con él se fue una parte de la historia gloriosa del periodismo y la lucha por los derechos humanos en Argentina.